Amat Cucapah / Jefe Quechan en Ciudad de México
En la Villa-Presidio de santa Gertrudis del Altar, un indio californio llamado Sebastián Tarabal apareció; venía huyendo cruzando el desierto, desde Misión de San Gabriel.
Platicó: venía con otros compañeros, todos murieron deshidratados, excepto Yo, porque llegando al río Colorado, Olleyquotequiebe, jefe Yuma-Quechan, me rescató sanó y salvó. Lo llevó hasta Altar, establecimiento español más cercano. Tarabal en agradecida simpatía llamó al jefe Quechan: “Salvador”. Olleyquotequiebe conocía a Fray Francisco Hermenegildo Garcés, viéndole incursionar desde 1771 al Colorado, ambos establecieron lazos amistosos; Este Quechan visitando la misión de Caborca, desarrolló amistad con el mayordomo, hombre de apelativo Palma; por lo que juntó gustoso sus dos sobrenombres, adoptando el apelativo de su amigo Palma, ahora surgiendo con nuevo nombre: Salvador Palma.
Durante el intercambio anual de esclavos, efectuado entre Altar y Caborca se popularizó el nombre de Salvador Palma. Esto políticamente convino a los españoles, porque el liderazgo de Palma favorecía apoyando al cruzar las expediciones entre Cucapahs y Quechan, cuando pasaban el río Colorado hacia California. De plácemes recibió la noticia el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa, indicando al misionero Garcés y a Juan Bautista de Anza, comandante del Real Presidio de Tubac abrir un camino uniendo Sonora y California; a partir de entonces, el jefe Yuma Salvador Palma fue un personaje clave; se le ofrecieron regalos mostrando atención, haciéndole exhibir honorabilidad le le entregaron “El Bastón de Mando”, por liderazgo entre su tribu.
A Olleyquotequiebe se le revistió con ornamentos reales enviados como regalo del virrey, : “camisa, pantalón corto abombado, chaqueta con frente amarillo y algunas decoraciones, un capotillo de tela azul decorada con trenza de oro y una gorra de terciopelo negro, ataviada con imitación de joyas, con una cresta a modo de palma; quedó claro que Salvador Palma era el amigo dilecto preferido por los españoles. Y aún más; el domingo 12 de mayo de 1776, se decidió llevar, como invitados, desde esta región yccccúmana hasta la capital de la Nueva España, a Salvador Palma, con tres acompañantes: un hermano suyo, al hijo del capitán Pablo y a un joven Cajuenche, Cucapah representante indígena de la bocana Colorado. Ellos pidieron -en carta al Rey Carlos III- ser bautizados y que los españoles vinieran a vivir entre ellos. El monarca endosó su consentimiento: “con particular placer”. Se giraron diligencias para llevarlos a la Ciudad de los Palacios. Estando los indígenas en la capital, el virrey Bucareli y Ursúa recibió a los -asombrados, huraños y dignos -capitán Palma jefe Quechan, en noviembre de 1776.
Luego en la catedral de Santa María de la Asunción se le bautizó en solemne y fastuosa ceremonia el 13 de febrero de 1777, siendo el coronel Juan Bautista de Anza el padrino y en honor al monarca y virrey se le dio por nombre: Salvador Carlos Antonio; así que el ministro oficiante, con voz atronadora pronuncia manifestación pública de fe que coreaba repitiendo la multitud…
_¡Salvador Carlos Antonio Palma¡ ¡¿ Renuncias a Satanás?!. _¡ Sí renuncio ¡ _¡ ¿ Renuncias a todas sus obras?!._¡ Sí renuncio ¡_ ¡ ¿ Renuncias…? ! Sí, impresión inolvidable en el recinto catedralicio, donde también fueron bautizados los tres indígenas acompañantes; para la celebración, el virrey les obsequió cuatro cambios nuevos de ropa. Estos Quechan regresaron al río Colorado anonadados del misticismo, trayendo grabado elegante glamour de la multitud entre nubes perfumadas de incienso.
Referencia: libro Puerto Isabel. Email: federicoiglesias50@gmail.com
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