Bajas temperaturas benefician al trigo
Contrario a lo pensado, este cultivo sí le ayuda el clima gélido que se ha sentido en los últimos días
Víctor Cubillas Z. / Tribuna de San Luis
El trigo es de los pocos cultivos beneficiados con el frío intenso que se ha dejado sentir en las últimas semanas, ya que, es un producto invernal que fácilmente soporta las bajas temperaturas que se han dejado sentir.
El presidente del Sistema Producto Trigo Ricardo Martínez Parra, informó que prácticamente son nulos, si acaso, hay leves.
“Lo que está sembrado ahorita son precisamente cultivos de invierno, mientras más horas frío haya, es mejor para el cereal”.
Agregó que hay partes donde está nevando y el trigo espera para nacer, por lo que tienen problemas con ese tipo de climas.
Expresó que también los brócolis y cebollines también soportan el frío sin problemas, y hasta le ayuda a su desarrollo.
“Los cultivos perennes no tienen problemas para su desarrollo, si acaso, los hace más lentos, pero difícilmente los destruye o perjudica”.
Mencionó que son varios productos que se siembran en el valle y que no tienen problemas con el frío, sin embargo, no están exentos de que haya algún problema con ellos.
¿Qué le hace?
Los daños más frecuentes van desde una leve clorosis con pérdida de turgencia y posterior marchitamiento en las puntas de las hojas, hasta la pérdida total de hojas alcanzando en algunos casos importantes daños en el área foliar.
Durante la emergencia de la planta y hasta el estado de dos hojas desplegadas, las plantas de trigo son sensibles a las bajas temperaturas.
Es común observar muerte de plantas pequeñas durante la implantación, pero a medida que comienza el macollaje (producen varios tallos) las plantas van adquiriendo mayor resistencia.
En el caso del trigo, la temperatura base y la óptima no son siempre 0 grados y 25 grados centígrados, respectivamente; en efecto, estas temperaturas dependen de la fase de desarrollo; son más bajas al inicio del cultivo y aumentan con el desarrollo.
El período de amacollamiento puede durar en condiciones de estrés por calor de 15 a 20 días con una escasa acumulación de 30 horas frío, mientras que el período puede alargarse de 30 a 35 días con un acumulado de 150 horas frío o más.
También incide en la magnitud del daño la humedad relativa del ambiente y el contenido de agua en el suelo en el momento de ocurrencia de la helada.