Adapta la rutina antes de que empiece la escuela: adelanta horarios de alimentación, juegos o salidas.
Practica salidas breves en aumento gradual para que la mascota se acostumbre a estar sola.
Establecer una rutina: Mantén horarios regulares de comida, paseo y juegos para ofrecer seguridad.
Enriquecimiento y distracción: Usa juguetes interactivos o comederos rompecabezas para mantenerlos ocupados.
Estimula movimiento físico y mental, como caminatas por la mañana o juego antes de salir.
Acitudes calmadas al despedirse y recibirlos: Evita exponer dramatismo al salir o entusiasmo desmedido al regresar; una despedida y bienvenida tranquilas ayudan a reducir el estrés.
En casos más severos: Considera guardería de día, cuidador, o un comportamiento profesional si las señales persisten.
Consulta a un veterinario o etólogo para apoyo especializado.