Tendenciassábado, 20 de septiembre de 2025
Bambú: la planta milenaria que alimenta, construye y protege el planeta
Del bambú se obtiene alimento, ropa, material de construcción, celulosa para papel y medicinas
Marcia Ramos / Diario del Sur
Del bambú se obtiene alimento, ropa, material de construcción, celulosa para papel y medicinas
Marcia Ramos / Diario del Sur

El Bambú, una planta que, aunque comúnmente asociamos con las culturas orientales, tiene un historial sorprendentemente antiguo en América. Investigaciones arqueológicas indican que ya se utilizaba en Argentina, Ecuador y Colombia desde la época geológica del Plioceno, y ha acompañado al desarrollo humano desde entonces.
Aunque China ha sido históricamente el país donde el bambú ha alcanzado gran importancia, alrededor del mundo se han registrado 1,048 usos industriales diferentes de esta planta, razón por la que se le conoce como “la planta de los mil usos”. Del bambú se obtiene alimento, ropa, material de construcción, celulosa para papel y medicinas; además, cumple funciones ambientales como proteger el suelo y capturar bióxido de carbono.
El bambú pertenece a la familia de las gramíneas, al igual que cereales como avena, maíz, trigo y arroz, la caña de azúcar y otros pastos. Su altura varía desde unos centímetros hasta 40 metros. La mayoría de las especies son erectas, aunque algunas tienen tallos ligeramente inclinados en la punta. Su crecimiento puede formar espesuras densas o distribuirse de manera lineal.
Actualmente existen 1,200 especies de bambú distribuidas en 90 géneros, presentes en los cinco continentes, principalmente en zonas tropicales y subtropicales. En América se identifican 345 especies, que van desde el sur de Estados Unidos hasta el sur de Chile, incluyendo México, Centroamérica y el Caribe.
En México no hay especies endémicas, pero sí 36 especies leñosas y cuatro herbáceas nativas. Entre las más conocidas destacan las guaduas, cañizo y caña brava, representadas por el género Guadua (G. aculeata, G. amplexifolia, G. longifolia, G. paniculata y G. velutina). Se distribuyen principalmente en estados tropicales como Veracruz, Chiapas y Oaxaca, así como en Tamaulipas, Michoacán y Colima, desde el nivel del mar hasta altitudes superiores a 4,000 metros.
En México, el bambú se aprovecha principalmente en zonas rurales, donde se utiliza para construcción de viviendas, cobertizos, muebles, artesanías, cestería y utensilios. Su resistencia y durabilidad lo hacen ideal para paredes, techos, cercas vivas y también tiene aplicaciones en la herbolaria mexicana.

La floración de las guaduas puede presentarse una sola vez cada 120 años, después de lo cual la planta muere.
El Jardín Botánico “Francisco Javier Clavijero” en Xalapa, Veracruz, está formando la primera colección de bambúes nativos de México en América Latina, con colaboraciones internacionales.
La Conafor ha impulsado investigaciones y proyectos para optimizar el uso del bambú en construcción y fabricación de muebles en comunidades forestales.
Productos manufacturados: papel, muebles, tubos de construcción, artesanía, cosméticos y alimentos como brotes, vinos y té.
Función ecológica: protege el suelo, captura CO₂ y sirve como alimento para numerosas especies como pandas gigantes, tigres de Sumatra, gorilas, lémures, ratas, elefantes, murciélagos y monos dorados.
Los animales ayudan a distribuir las semillas y mantener el ciclo de crecimiento del bambú.
En China, por ejemplo, el bambú es utilizado para la producción de más de 1,000 productos diferentes, mientras que en México el estado de Chiapas es el mayor productor nacional.
El bambú no solo es resistente, duradero y útil, sino que también es fundamental para la biodiversidad y la economía rural. Su presencia milenaria y sus múltiples aplicaciones lo convierten en una planta verdaderamente sorprendente.