diariodequeretaro
Análisisdomingo, 29 de noviembre de 2020

Aquí Querétaro|Furioso con puñal

Aquí Querétaro|Furioso con puñal

A los cinco hoteles y cuatro casas de huéspedes que existían en nuestra ciudad en 1892, se vino a sumar, luego de un proceso de varios meses de construcción, el señorial Gran Hotel, edificado sobre los escombros de las varias capillas que, destruidas durante la etapa posterior al Segundo Imperio, habían sido muestra del esplendor franciscano.

Manuel Naredo

Don Cipriano Bueno, acaudalado español radicado en Querétaro, se había echado a cuestas la complicada y onerosa empresa, y poco a poco, había levantado, al sur del Jardín Zenea y al norte del mercado Pedro Escobedo, ese espacio que no sólo se circunscribió al servicio hotelero.

Efectivamente, además de hotel, el edificio resguardaba, en sus inicios, diversos locales comerciales, entre los que destacaba una panadería que elaborara sus productos al “estilo Veracruz”, casas habitación, y hasta una fábrica de tabacos.

Querétaro ha cambiado, y mucho, pero el Gran Hotel sigue ahí, mirando la vida de una ciudad que se transforma, para bien y para mal.

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