CONTRASTES. Ayer el Teatro de la República vio una alegoría de lo que hunde al país: en tiempos de amenazas externas, nadie respondió al llamado de unidad y reconciliación de Mauricio Kuri. Todo lo contrario: siguió un discurso anodino y tibio del presidente de los diputados Sergio Gutiérrez y otro peor de Gerardo Fernández Noroña, quien habló de “adversarios” y atribuyó a Claudia Sheinbaum una estatura de estadista que ella misma desmintió en dos actos: la ausencia de un discurso de reconciliación y el saludo a las 3 ministras de la Corte que sí invitó (y en primera fila) sólo por ser afines a la 4T. El estilo personal borra el interés supremo.
PÉSIMO. El caótico operativo no justificó las 30 horas previas de sitio militar en el Centro Histórico, donde el Estado Mayor (que “ya no existe”) hasta cortó el gas a los vecinos como parte de la seguridad de Sheinbaum. No se veía eso desde el priato de los años 70 y 80.
PODER. Erik Osornio Medina, dirigente estatal de CATEM y segundo al mando en la nacional, rindió protesta como diputado federal en suplencia de Pedro Haces. Además, ayer mismo se estrenó en tribuna y tomó su curul al lado del poderoso Ricardo Monreal. En un día hizo lo que otros ni en un año. No lo pierdan de vista.