diariodequeretaro
Culturamiércoles, 23 de enero de 2019

Amar a un muñeco II (fin)

Vitral

Alfonso Franco Tiscareño

- Tienes razón, Sandrita, quizá no puedo comprenderte. La verdad es que pocas veces nos ponemos en los zapatos de los otros. Como uno no vive sus circunstancias, pues no entiende. Sólo el que carga la caja, sabe lo que trae adentro.

-Ay, comadre, jajajaja, hasta me están dando ganas de que me lo preste, si es que es tan maravilloso, jajajaja.

-cuando quiera, va a ver que le va a gustar, y después me lo va a estar pidiendo a cada rato.

-No, no, no, era pura broma, yo que le voy a andar hablando a un títere, ni que estuviera….

-¿loca? Dígalo, dígalo comadre, no se lo quede callado, no se vaya a atragantar.

-No, Maité como cree, ni Dios lo quiera. Sí estoy loca, pero no es para tanto. Sólo quiero un poco de calor, locura y placer, para mis noches frías.

——————————————————-

(En el cuartito de planchar saca al muñeco, y dialoga con él).

Aún hueles un poco a plástico, pero te voy a bañar y luego te voy a perfumar, verás qué bien vas a quedar.

———————————————————————————

-Ay, Sandrita, y si te cae tu esposo, ¿que no sientes feo por él, por tus hijos?

-… los que qué, Maité. Así que ahora piensas que estoy loca. Ya te expliqué que se trata simplemente de un juego, de una diversión ingenua que cubre un poquito mi ansia y soledad, mi falta de cariño y de sexualidad. Nada más.

-¿Nada más? ¿Se te hace poco? Eso es el centro de la vida de una persona y tú lo quieres cubrir con un acompañante de plástico, ¡por Dios!

https://escritosdeaft.blogspot.com

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias