Análisisviernes, 6 de marzo de 2026
Expediente Q / Gallos
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El 5 de marzo de 2022 marcó un antes y un después para el futbol mexicano y para Querétaro; la violencia desatada en el Estadio Corregidora entre aficionados de Gallos Blancos y Atlas exhibió fallas graves en los protocolos de seguridad, en la operación privada del estadio y en la tolerancia que durante años se tuvo con grupos de animación que operaban con autonomía dentro y fuera del recinto y lo más delicado falta de educación y respeto al deporte por parte de los asistentes al estadio. La crisis obligó a decisiones que difícilmente se habrían tomado sin un episodio de esa magnitud: sanciones deportivas, cambios en la administración del club, prohibición temporal de barras, nuevas reglas de acceso y un replanteamiento de la seguridad en eventos masivos; así como los primeros cambios en el equipo de trabajo del gobernador Mauricio Kuri.
Cuatro años después, el balance es mixto pero claro en algunos puntos. En términos operativos, sí hubo cambios; hoy el estadio funciona con mayor control en accesos, más presencia policial, mejor coordinación entre corporaciones y vigilancia constante durante los partidos. El Corregidora pasó de ser símbolo de desorden a convertirse en un caso que la propia Liga MX usa como referencia de protocolos reforzados; en ese aspecto, el estado actuó con rapidez para evitar que el episodio
La violencia en el futbol no desapareció en México; simplemente se contuvo y se esconde en otras plazas; el problema de fondo es la cultura de las barras violentas, la permisividad histórica de clubes y ligas y la incapacidad de sancionar con severidad, Querétaro reaccionó porque el escándalo fue nacional e internacional.
Para Querétaro el saldo inmediato fue recuperar la gobernabilidad del espectáculo deportivo y hoy el mensaje y la política es clara el estadio es para las familias y el operativo alrededor de los partidos se volvió mucho más serio. Pero el verdadero balance del 5M no está solo en que no se haya repetido una tragedia igual, sino en recordar que lo ocurrido fue consecuencia de años de omisiones acumuladas.
Cuatro años después, el 5 de marzo sigue siendo una advertencia, es una referencia permanente de lo que ocurre cuando la seguridad en los espectáculos se deja en manos de la improvisación. En Querétaro se corrigió el rumbo, tan es así que el partido de la Selección Nacional contra la selección de Islandia, se ha vuelto un evento que se presume a nivel nacional por el orden y la disciplina con el que se operó.
Josefina Meza Espinosa, presidenta de la Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad en Todo, plantea de manera acertada que en un contexto donde la violencia se normaliza en el discurso público y en la vida cotidiana, es necesario insistir en un mensaje claro de paz y respeto. En un momento de polarización, enviar un mensaje de paz puede parecer básico, es parte de una tarea para evitar que la violencia se vuelva la forma común de resolver diferencias.