Carlota tras la perdida de su amado
El psicoanalista Marco Antonio Macías López impartió una conferencia sobre la salud mental de la que fue la segunda emperatriz de México
Alma Gómez / Diario de Querétaro
Mucho se ha hablado sobre la locura de la emperatriz de México, María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, quien luego de casarse con Maximiliano de Habsburgo, vino a México y presenció el auge y la rápida caída de lo que fue el Segundo Imperio Mexicano.
Primero vino la muerte de su madre la reina Luisa María, después la de su hermano Luis Felipe, posteriormente la de su abuela y confidente María Amalia, y finalmente la de Maximiliano, y con él, la posibilidad de cumplir su más grande sueño: el de gobernar.
Las muertes afrontadas a muy pronta edad, explica Marco Antonio Macías, forjaron su fuerte carácter y potencializaron las habilidades que ya desde muy niña mostraba para gobernar, siendo aún más capaz que el propio archiduque.
Pero al perderlo todo, y ver el fin de su historia familiar y del imperio en México con la muerte de Maximiliano, es que Carlota finalmente sucumbe a la enfermedad mental que la aquejó durante el resto de su vida.
En este punto habla de una peligrosa condición, en la que la persona vive un duelo, sin reconocer que está viviendo el mismo. Tal es el caso de la emperatriz, que en incontables ocasiones se negó a reconocer la muerte de Maximiliano.
El doctor en psicología clínica señala que en el caso de Carlota, no hay un historial de locura familiar, salvo el caso de melancolía severa que aquejaba a su madre Luisa María, y años después, la locura también se manifiesta en una de sus sobrinas.





























