De la devastación a la modernización
Contexto político y social
Redacción
Texto tomado del libro El Centenario de la Constitución 1917-2017, editado por Diario de Querétaro y la Universidad Autónoma de Querétaro.
Querétaro después del movimiento revolucionario quedó devastado, su economía y vida cotidiana mermaron, aún había persecuciones, se incrementaban impuestos, faltaba circulante y el dinero se falsificaba.
El 2 de febrero de 1916 Querétaro fue declarado como Capital de la República, porque Venustiano Carranza, primer jefe del Ejército Constitucionalista, aún no tenía el control de la ciudad de México y fue el punto central en la geografía del país para que todos se congregaran aquí.
Socialmente significó una afrenta porque llegó mucha gente de todo el país, entre ellos los seguidores de Venustiano Carranza, los constituyentes, periodistas, era un ir y venir de gente todo el tiempo.
En los meses en que estuvieron en Querétaro dominando militarmente los carrancistas, se emitieron diversos decretos, acuerdos y disposiciones que marcaron un nuevo rumbo a los habitantes del estado, particularmente a los de la capital.
De entrada, se puso en marcha un importante proyecto de mejoramiento de la infraestructura urbana, que buscó “modernizar” a la ciudad.
“Dada la riqueza arquitectónica de Querétaro y la sugestiva importancia de sus lugares históricos, a más de los encantos naturales de sus alrededores, no es aventurado decir que muy pronto esta vieja ciudad se verá convertida en un emporio de progreso efectivo, ofreciendo grandes atractivos al viajero y al turista”.
En este contexto, la fiesta y la animación sólo se daban en épocas religiosas: las de Navidad y en Semana Santa.
Querétaro, como capital de la República, se convirtió en el punto favorecido por la administración… se anunciaron diversas obras: un drenaje y un gran colector que, en sus arterias subterráneas recibiría los residuos que contaminaban la atmósfera.
Había una lucha en la sociedad queretana por diferenciarse de los revolucionarios y ser reconocidos como gente culta, amante del orden, la paz y profundamente respetuosa de la tradición y las jerarquías
A finales de 1917, si bien el desabasto y la incertidumbre seguían instalados en la ciudad, la cotidianeidad ganaba terreno. Salvo el tradicional desfile navideño de carros bíblicos -que fue suspendido en 1913-, pero con corridas de toros, juegos de azar, conciertos, misas y verbenas populares, finalmente cerró el complejo y trascendental período.
“La promulgación de la Constitución en febrero de 1917, fue considerada el baluarte donde cristalizaron las luchas que le dieron origen; la panacea de todos los males y el inicio de una nueva era.
Ahora habría que hacer la revolución de verdad, la del cambio de instituciones y para ello se contaba con una base sólida: la nueva constitución”.

























