Culturamartes, 24 de julio de 2018
El Carmen. Plaza y mercado
Cartografía del tiempo
Edgardo Moreno Pérez

Plaza y Fuente del Carmen. A un costado del atrio del convento carmelita existió una plaza, que era usada para realizar un tianguis los jueves y sábados, extendiéndose a los domingos, las funciones y días festivos de santos y mártires carmelitanos. En los planos de 1796 y 1862 se aprecia dicha plaza. En abril de 1778 fue instalada una fuente pública demolida en julio de 1904 con motivo de otras reformas que tuvo el mercado al expandirse en ese espacio.[1] Posteriormente fue colocada una alcantarilla para distribuir el agua en la tapia sur de la plaza demolida años después. El camino hacia tierra adentro data de la traza primitiva, siendo la calle que se originaba a partir del río de manera perpendicular hasta la plaza del “Recreo” también llamada de San Francisco o de “Abajo”. Carlos Arvizu destaca que la calle “más antigua de Querétaro” es la actual Av. B. Juárez,[2] antiguamente llamadas de norte a sur: calle del Puente, calle de Miraflores, calle del Tesoro y calle de la Alhóndiga. de su primitivo trazo derivaron las calles perpendiculares hacia el poniente.
Mercado del Carmen: Es posible que ya existiera desde la segunda mitad del siglo XVIII por el gran tráfico de mercancías y personas que arribaban y salían de la ciudad por ese camino el cual ponía en contacto con las decenas de poblaciones, fuertes, presidios, puertos levantados en la estrategia colonizadora novohispana. El mercado estaba instalado en la plaza y frente al cementerio del templo de los carmelitas con manteados, cajones, barriles, tablazones donde se realizaban las transacciones en plena vía pública. El 21 de abril de 1815, por la noche se incendió la casa del vecino Oyaerzábal en la calle del Carmen (Tramo de la Av. José María Morelos entre B. Juárez e I. Allende), en la bodega tenía sebo en botas, algunos barriles de aguardiente y alguna cera de la Habana.[3] Con la asistencia de las tropas se logró que el siniestro no llegara hasta el mercado. En la litografía de T. Balvanera de 1854 se aprecia el mercadillo frente al atrio del templo sobre la actual calle Benito Juárez.[4]Donde convergían las calles del Carmen, Miraflores y Callejón de Azpeytia. Durante el periodo de la guerra de Reforma y la Intervención. El comercio local se enfrentó a diversas anomalías, la anarquía para la venta de productos de primera necesidad, la especulación con el precio del maíz; así como el maíz de mala calidad en la Alhóndiga; el peso sin las regulaciones del fiel. En la Plazuela del Carmen daba ocasión a que se cometiesen: [...] “mil abusos, en la venta de carnes que allí se permite”.[5] Celestino Díaz, en su Guía publicada en 1882 describe el mercado que se encontraba a la derecha caminando de poniente a oriente por la Av. José María Morelos (antigua calle del Carmen). […] está siendo restaurado con los fondos del Municipio, pues la corporación Municipal ha querido conservar esa importante mejora para el numeroso vecindario de tal rumbo, haciendo construir una tapia y cómoda galera que de un aspecto agradable a la pequeña plazuela y facilite el comercio que siempre ha habido en este punto. A la izquierda queda el atrio de la iglesia del Carmen, donde se ha plantado un pequeño y vistoso jardín.[6] Por esas calles se elevaban los murmullos, el estrépito de las ruedas en contacto con lozas y piedras, gritos de arrieros, parroquianos, pregones de los ambulantes, marchantes voceando su mercancía… En la mitad del siglo XIX era un constante tráfico de “mozas y cargadores”, los criados vestidos de cuero de venado […] Algunos coches llevaban letreros en la parte trasera con nombres como: “El Napoleón”, “El Tancredo”, “La Esperanza”, “Elvira”.[7]Las noches eran oscuras, solo de vez en cuando se apreciaba un farolillo que alumbraba el nicho de alguna imagen en la pared. En la segunda mitad del decimonono se veía en las esquinas vigilantes a los gendarmes, o “tecolotes” junto al cilindrero que paraba a tocar alguna pieza de moda: “La chiva”, “La Paloma”, “La Machucha”.[8] También el trovador fuera o dentro de la pulcata o en los merenderos interpretaba: Que bien me gusta el pulquito / picadito con cebolla; / pero más me gusta así, / cuando lo sacan de la olla.[9]
Nuevo Mercado del Carmen.En el año de 1898 fue habilitado e inaugurado el “Mercado del Carmen” ya con un espacio propio que ocupaba una superficie de 520 metros cuadrados, el techo era de “lámina de fierro galvanizado”, la construcción estaba hecha sobre “armaduras de madera” y sostenido por pilastras de ladrillo de cuatro metros de altura. El piso era de