Norady y Santé II
Vitral
Alfonso Franco Tiscareño / Colaborador Diario de Querétaro
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Viéndolo bien, el patio no era tan repugnante. Lo rodeaban muchas plantas y flores distintas: dalias, azucenas, primorosas, diente de león, huele de noche y otras más. Las casa estaban dispuestas alrededor de un patio cuadrado, unas enfrente de otras.
Norady a los 16 años tampoco había tenido grandes experiencias. Era una adolescente que comenzaba a ser mujer. Era fresca y lozana.
En una de sus escapadas fuera del útero, haciendo relinchar su bicicleta, se encontró a Norady en la puerta de salida a la calle. La mirada se convirtió en palabra
-¡Hola!¿me das permiso de pasar?, dijo nerviosamente Santé.
-¡Hola! -respondió ella-, adelante.




























