Esta obra cumple 13 años, ¿cierto? Fue el primer monólogo con el que iniciaste esta faceta como dramaturga y directora…
Sí, fue la primera obra que escribí y protagonizé. Fue un gran reto porque, además, fue la primera vez que me dirigí a mí misma. Al principio busqué un director, pero mis colegas Chito y Coka, del Teatrito La Carcajada, me dijeron: ¿para qué, si tú la escribiste y sabes exactamente lo que quieres ver en escena? Así que me aventuré. Lo único que necesitaba eran dos bancos y una actriz.
¿Cómo fue ese debut?
Lo hice sin muchas expectativas. Chito y Coka me ofrecieron un fin de semana en su teatro, y don Paco Rabell (que en paz descanse) me regaló el primer vestido de novia. Ese vestido había sido donado por una mujer que fue plantada en su boda, y lo tenían guardado porque nunca habían podido usarlo en otra obra.
El proyecto comenzó con recursos mínimos y solo tres funciones programadas. Pero después de ese fin de semana, el teatro se llenó como nunca antes en un día inusual. Me ofrecieron quedarme los jueves durante seis meses.
Luego de tantos años llevando esta obra a escena, ¿cómo te sientes al respecto?
Me sigue emocionando que esta historia haya sido mi primera obra y que la reacción del público se mantenga intacta. No le hemos cambiado ni la música; ¡son canciones de hace más de 13 años! (risas). Lo único que varía es la improvisación y todo lo que sucede en cada función, porque el público es muy honesto cuando lo interpelo desde el escenario, y eso hace que todos nos divirtamos aún más.
Sabemos que Sí, acepto tiene mucho de tu propia historia. ¿Cómo nació la idea?
Sí, es una obra biográfica. Siempre soñé con casarme y, dentro de mi familia, fui la última en hacerlo entre varias primas. Eso me llevó a preguntarme: ¿y si nunca me caso? Así nació la historia.
Al final, la obra no solo habla del matrimonio, sino de cumplir tus propias expectativas por encima de las sociales. Porque, en mi caso, me di cuenta de que mi deseo de casarme no era realmente mío, sino algo que había interiorizado sin cuestionarlo.