"The Last Lance": Armstrong cuenta "su verdad" en documental de ESPN
Siete años después de su famosa confesión del dopaje en una entrevista con la estrella televisiva Oprah Winfrey
AFP
El dopaje a los 21 años, los beneficios de la EPO, el cáncer y sus sospechas de que pudo deberse a las hormonas de crecimiento, el maltrato de su padrastro... la estrella caída del ciclismo Lance Armstrong relató "su verdad" en un documental de ESPN.
Dopaje y cáncer
"Nadie me ha dicho nunca, 'No preguntes, te daremos esto y eso es todo'. Nunca lo habría aceptado. Me informé, fue un paso por mi parte", subraya quien fue líder de los equipos US Postal y Discovery Channel.
La cortisona era el producto que Armstrong consumía en aquel entonces. En 1993, se convirtió en campeón del mundo en carretera en Oslo, uno de los pocos títulos que no se le han retirado.
La primera parte de "Lance" no se centra en la etapa en la que dominó el ciclismo con mano de hierro, sino en su infancia y sus primeros años en el deporte profesional, que pudieron haber terminado en 1996 por el cáncer de testículo que padeció.
Armstrong, que recuerda haber afrontado la enfermedad con la mentalidad de una competencia deportiva en la que hay que derrotar al rival, no descartó la posibilidad de que su cáncer estuviera relacionado con el dopaje.
"No tengo la respuesta. No puedo decir que no. Lo que puedo decir es que la única vez en mi carrera que tomé hormonas de crecimiento fue en 1996. Así que, en un rincón de mi cabeza, me hago la pregunta", responde.
La EPO, "un producto seguro"
Un año antes del diagnóstico, Armstrong se había decidido a solicitar los servicios del controvertido médico italiano Michele Ferrari.
"Hice todo lo que me dijo, tuve una fe ciega en él", recuerda. Él decía que "todo lo que necesitaba eran glóbulos rojos".
Armstrong dice que para él "no fue difícil" retomar el consumo de la EPO para volver a la competición tras derrotar al cáncer.
En el documental, Armstrong también recuerda una infancia marcada por la ausencia de su padre biológico y la violencia de su padrastro, que era capaz de golpearlo "por un cajón que se dejaba abierto".
"Lance no sería el campeón en el que se convirtió sin mí, porque lo traté como a un animal", dijo su padrastro, Terry Armstrong, que lamenta haberlo convertido en "un ganador a toda costa".




























