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Localdomingo, 5 de septiembre de 2021

Alertan riesgo en Mompaní por “cruderías”

Proliferan sin control centros botaneros, algunos clandestinos, sin respetar horarios

David Álvarez / Diario de Querétaro

Mompaní, que en otomí significa “Cerro de Piedra”, cuenta con poco más de mil habitantes y su población se dedica mayoritariamente a la agricultura y el comercio, así como a la práctica de oficios como la albañilería y plomería.

“ESTO NO ESTABA ASÍ”

La familia Padilla vende elotes y dulces desde hace 25 años. Ellos fueron de los primeros locatarios en abrir negocio y han visto el desarrollo comercial del sitio donde viven, lo cual les genera desconfianza.

“Han venido negocios de fuera, gente que ha venido a rentar aquí. Esto ya no es tan familiar como antes, ahora es más bebida. Nosotros vendemos elotitos, botana, tostadas; sí una que otra cerveza, pero no es borrachera, sino familiar”, comentaron.

Cuentan que, aún con este crecimiento, sus ventas se han mantenido: “nosotros todo el tiempo, gracias a Dios, hemos tenido ventas, desde antes de que llegaran ellos”, refieren, por lo que se mantienen “a raya” ante el nuevo comercio.

“Sí nos molesta, porque es pura borrachera, cierran muy tarde. A todos los vecinos, la comunidad, no les parece que esté muy tarde en un horario que no debería estar. Ojalá estuviera un horario normal, que se tranquilice”, comentó.

NUEVOS NEGOCIOS

La transformación de Mompaní llama la atención por su rapidez. Los dueños de los terrenos, normalmente ejidatarios, vendieron sus parcelas para la construcción de estos casi restaurantes, aunque también casi antros.

Hay fondas, pero poco a poco escasean, incluso algunos dueños de estos negocios le pagan renta a la población para usar sus casas como recintos para comer y beber y han modificado las fachadas para atraer más clientes.

Janeth Villa y Maricela Rubio, empleadas de una de estas nuevas marcas, mencionaron que hay tres negocios del mismo dueño en los alrededores. “Fue un crecimiento muy grande y rápido, justo en la pandemia”, refirió Maricela.

Según algunos clientes frecuentes, las “cruderías” han cambiado: de campesinos y albañiles, o población de las colonias más cercanas que acudían cada semana en búsqueda de pulque y para convivir en la lejanía de la ciudad, sin salir de ella.

Ahora “llega todo tipo de personas, incluso gente que tiene dinero. No reniegan en precios ni en nada. Llega de todo, pero en este lugar llegan personas así. Por el formato que tiene este negocio, se presta a que lleguen personas más ‘fresonas’”, dice Janeth.

En tanto, Víctor Basurto, dueño de un negocio de camarones que abrió su local justo en el día en que se realizó esta nota, comentó que también era asiduo al lugar desde que llegó a Querétaro, hace 4 años, proveniente de Tabasco.

“Nosotros desde hace unos años conocimos Mompaní, cuando era una calle donde se vendían elotes, entonces veníamos a comer aquí. Nos gustó este ambiente y en un momento que llegó la pandemia teníamos la intención de abrir un negocio”, dijo.

Para él este lugar tiene mucho futuro para la inversión y el comercio, del que puede surgir un corredor gastronómico, pues la potencialidad económica que tiene se presta para que esto se extienda cada vez más.

“Mompaní es tranquilo. Creo que habrá mayor inversión, por eso nos llamó la atención invertir en este lugar. Auguro un futuro prometedor y que a todos nos vaya bien, que es lo importante”, mencionó.

MOMPANÍ AHORA

En este lugar se puede hacer casi de todo. Hay mucho espacio libre, por lo que es común ver a grupos de ciclistas acudir a esta zona o gente montada en caballo hacer gala de su talento al cabalgar.

También jóvenes en automóviles, personas caminando cerveza en mano y una serie de situaciones e historias que en pocos años crecerá hasta convertirse, quizá, en un lugar registrado por las autoridades como parte del turismo en la ciudad.

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