Análisisjueves, 19 de febrero de 2026
Expediente Q / Crecimiento
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Si se revisa de manera objetiva la evolución del transporte público en Querétaro durante los últimos tres sexenios, el contraste es evidente; durante el gobierno de José Calzada Rovirosa se intentó ordenar el sistema con una primera modernización que quedó a medias, la llamada Red Q, llegó tarde a la administración del priista: nuevas unidades, sí; cambio estructural, no. El modelo seguía dependiendo de concesionarios fragmentados y rutas poco eficientes. El usuario continuó padeciendo tiempos inciertos y una red sin integración real.
En la administración de Francisco Domínguez Servién se apostó por una reingeniería más profunda: nació formalmente Qrobús como marca, se introdujo el pago con tarjeta y se intentó un rediseño de rutas, se crearon los primeros carriles confinados en Constituyentes; sin embargo, la transición fue accidentada. Frecuencias irregulares, inconformidad social y unos concesionarios que no dieron el ancho (ADO) además de una curva de aprendizaje que golpeó la percepción pública; el sistema estaba en transformación, pero no lograba consolidarse.
Con Mauricio Kuri el enfoque fue distinto: menos discurso y más ajuste operativo. La depuración de concesiones, la ampliación de flota, la mejora en frecuencia y la inversión en infraestructura específica, carriles confinados y estaciones, dieron estabilidad a un modelo que ya existía, pero que no terminaba de funcionar. El dato de crecimiento de 81.7 por ciento en pasajeros no es un eslogan; es una señal de recuperación de confianza, la gente regresó al camión porque le resultó útil.
La comparación es clara: antes se intentó modernizar; ahora se logró estabilizar, antes había intención; hoy hay resultados medibles. Eso no significa que el sistema sea ejemplar ni que no existan pendientes en cobertura y puntualidad, pero sí que, por primera vez en años, el transporte público dejó de ser sinónimo automático de crisis.
En un estado que crece aceleradamente, el transporte es un termómetro político. Y en ese rubro, este sexenio puede presumir una mejora sustancial frente a sus antecesores. La diferencia no está en la narrativa, sino en los números y en la percepción cotidiana del usuario. Hoy uno de los más grandes logros del gobierno panista es la modernización del transporte y comparando Querétaro con Querétaro; comparado con otros estados también hay diferencias.
Chema Tapia reaparece cuando Morena necesita perfiles competitivos, pero también sin lastres. Apostar por él implicaría asumir que el electorado olvidó o que el tema del Fonden, nunca fue determinante; no será sencillo vender la idea de “nuevo comienzo” con rumores todavía abiertos en la conversación pública. Lo cierto es que no hay investigaciones en su contra.