Comida chatarra en escuelas tiene los días contados
A menos de una semana de que dejen de vender productos con sellos de advertencia, las cooperativas continúan ofreciendo frituras, galletas y garnachas
David Álvarez
Las cooperativas de los planteles continúan ofreciendo productos como papas, galletas de distintas marcas, refrescos, jugos procesados y frituras de diversas marcas. También se pueden encontrar dulces como chocolates, caramelos y chicles.
En las escuelas, incluso, es común que los estudiantes coman sopas instantáneas, que están entre los productos más vendidos, junto a los refrescos, que venden en distintos tamaños como cualquier miscelánea de la esquina.
“Yo prefiero mandarle su lunch porque así sé qué está comiendo y que no consume tanto azúcar o grasa”, comentó Laura González, madre de un estudiante de primaria Insurgentes Queretanos.
Además de estos productos empaquetados y embotellados, las cooperativas venden alimentos preparados como tortas, sincronizadas, quesadillas, tacos dorados y tamales. En algunos casos se ofrecen aguas saborizadas con azúcar añadida.
Afuera de las escuelas, la oferta de comida sigue un patrón similar. En los alrededores de los planteles suelen instalarse puestos ambulante que venden frituras, refrescos, nieve y gelatinas, entre otros productos con alto contenido calórico.