diariodequeretaro
Locallunes, 17 de julio de 2017

Crónica del andar de las peregrinas

Caminata hacia el Tepeyac salpicadas por el goce de la tradición

Eduardo Hernández

Desde los cinco hasta los 80 y tantos años las mujeres del Bajío se hermanan efusivas y contentas, unas cuantas se cansan y deben tomar uno de los vehículos para adelantarse, pero en cuanto están repuestas no dudan en reanudar esta misión.

Una piedra es el mejor sillón, el húmedo pasto se convierte en la mejor cama y cualquier pedazo de cartón la hace bien como abanico, la precariedad caracteriza el recorrido de estas mujeres, quienes aseguran que no hacen falta los lujos para un viaje como este.

Antes de la misa, las peregrinas se congregan en el paradero, buscan una botella de agua o refresco, una fritanga que sacie el hambre, bromean, se emocionan, ríen, bailan, levantan las manos y se funden por completo en comunidad.

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