El infierno del acoso
El libro de cabecera
Redacción
Por Carlos Campos
Caso 1.
Otro intento fue con el psicólogo del DIF, un profesionista recién egresado que solamente la colmó de promesas: “Te prometo que nunca te va a ocurrir lo mismo”. “Más bien –hace memoria Ale– se la pasó mandando mensajes de WA desde su teléfono”.
Caso 2.
Caso 3.
"Estaba cursando el 8vo semestre de Lic. en Contaduría y Finanzas en la --.
“Fui a su oficina, y le pido una disculpa. Y, me pregunta "¿quieres pasar?" y yo le digo que sí. Después me señala al piso con sus ojos, después señala su entrepierna y me quedo callada.
“Repitió su pregunta, yo le volví a decir que sí quería pasar. Volvió a repetir lo mismo de mirar hacia el piso, y después hacia su pene, pero más enojado y levantando su entrepierna hacia la puerta (donde yo estaba).
No le quise decir a nadie porque no era muy estudiosa. Me iban a decir que "quería quemarlo", porque me iba más o menos en la clase”.
@doctorsimulacro