Localmiércoles, 30 de marzo de 2022
La pista | 11 días para el show
La pista | 11 días para el show
Abel Magaña / Colaborador Diario de Querétaro

México cuenta hoy con una democracia electoral madura y, siendo un país con una profunda vocación electoral, poco a poco ha ido caminando para ser de una democracia representativa, una democracia más participativa. El proceso ha sido lento y ha requerido de importantes momentos históricos que han ido definiendo lo que nuestra nación ahora es.En la democracia participativa se entiende perfectamente que los procesos democráticos van más allá de acudir periódicamente a las urnas.La democracia participativa entonces es una forma de democracia en la que los ciudadanos tienen mayor participación en la toma de las decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en la representativa, pero requiere también de controles, de lógica política y desde luego, visión de futuro. La democracia no es una forma de gobierno de la que deba abusarse pues cuando escapan los controles y la norma se decae en el desorden y la pérdida de institucionalidad.Sin embargo, hay que dejar claro que la democracia participativa sólo se ve rebasada por la democracia directa en la que se encuentra inscrito el ejercicio de la revocación de mandato.La revocación de mandato se ha introducido en los sistemas presidenciales como un mecanismo de democracia directa, a la par del referéndum, el plebiscito, el presupuesto participativo y la consulta ciudadana. Pero en la práctica, y más para el caso de México en el contexto en el que se ha inscrito lo que pronto acontecerá acá en el jardín de la delicias, opera más como un mecanismo de medición de fuerzas entre el gobierno y la oposición y un termómetro de popularidad de los gobernantes de turno.Su incorporación, contemplada en pocos países latinoamericanos, apareció bajo gobiernos de izquierda con un fuerte componente populista: en Venezuela en 1999, en Ecuador en 2008, en Bolivia en 2009 y en México en 2021. Si bien existe también la revocación para cargos ejecutivos y legislativos a nivel subnacional, la revocación del mandato presidencial es la que acapara la atención pública.