La pista | AMLO dos semanas perdiendo
La pista | AMLO dos semanas perdiendo
Abel Magaña / Colaborador Diario de Querétaro
El presidente López Obrador se enfrenta a su propia realidad, dos semanas de fracasos anunciados y esperados por la mayoría de la población y, aunado a eso, cada día une más la oposición en su contra, situación que sin duda pone en riesgo la continuidad de Morena en el poder en el 2024.
Lo cierto es que los sectores pensantes de México visualizaron este escenario desde el momento mismo en que Andrés Manuel López Obrador fue declarado oficialmente Presidente de México. Entonces se vio claramente que arriba al mando de la nación un individuo sin ideas, sin proyecto y sí cargado de enconos y resentimientos.
No podría entonces ser de otra manera.
Pese a que López Obrador se mantiene con una aprobación superior al 50 por ciento, ese desgaste innecesario de la revocación de mandato y la necedad de una nueva reforma energética dejan a su gobierno y movimiento en el peor momento del sexenio.
Y al presidente López le falta aún el mayor desgaste de su sexenio que son los últimos años, el decidir la sucesión dentro de su partido será sin duda la mayor ruptura que enfrentará y será, también, el punto de inflexión que habrá de definir un escenario nada fácil para su partido a la hora de pedir el voto y la confianza ciudadana.
Si, en un posible escenario, Marcelo Ebrad dejara la cancillería porque ve los dados cargados -como ya se ven- a favor de Claudia Sheinbaum y se uniera a las filas de Movimiento Ciudadano, y este partido logra que el PAN, PRI y PRD, apoyen a Ebrad como su abanderado presidencial, Morena tendría el panorama muy complicado.
Existe el riesgo de que el Presidente del PRI Alito Moreno piense que él solo puede ganar la Presidencia de la República y separarse para hacer campaña propia con lo que dividiría a la oposición, y con ello, ayudaría sin duda al partido en el poder.
Pero que no se nos olvide que el presidente López Obrador calificó de “victoria para la democracia” el ejercicio de revocación de mandato y negó que signifique un traspié para su Gobierno el que la reforma energética que propuso no haya pasado la prueba del proceso legislativo.
Y que tampoco se nos olvide que la consulta no atrajo a tantos mexicanos como para que su resultado fuera vinculante: participó menos del 18% del electorado, muy lejos del 40% requerido para que fuera de obligado cumplimiento.
López Obrador empieza a sentir lo que realmente es el desgaste del poder y empieza a darse cuenta del apotegma que establece que “los malos gobiernos empiezan justo antes de iniciarse”.






















