La vida en las calles “no es tan mala”
Son parte de las 280 personas contabilizadas que duermen en las banquetas de Querétaro
Redacción
“BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO”
Hay días en los que puede comer algo que encuentra por ahí, otros se conforma con unos tragos de agua que pide con pena de puerta en puerta, pero cuando le preguntan qué se le antoja tampoco se atreve a pensar en complacencias.
“Yo como de lo que me hagan favor, francamente no se me antoja nada, lo que quiero es estar lleno, no digo que quiero una cosa sabrosa, con agüita y comida tengo una vida feliz, porque barriga llena y corazón contento”.
UN HUÉRFANO MÁS
“Hay muchos huérfanos en las calles, ya no tenemos familia, unos se quedan en el Zenea, otros en los portales, unos en la Comercial y otros en el hospital, pero a veces unos llegan drogados, marihuanos y borrachos, no dejan dormir con su alegata”.
La muerte alcanzó a su tía en el asilo y le trajo deudas muy grandes a Mario, lamenta, “Quedé con una droga muy grande, porque me hicieron comprar el ataúd, el café, el pan, pagar la capilla, la carrosa, el panteón”.
LA ENFERMEDAD EN LA CALLE
DISCRIMINACIÓN
Aunque Mario se tiene a sí mismo en un buen concepto y está seguro de que es un “mil usos”, hace tiempo que nadie quiere contratar sus servicios, “Ahorita ya no me quieren por la edad, sino no estaría aquí perdiendo mi tiempo”.
“Las acciones y programas gubernamentales generados para la atención de esta población se han realizado desde una perspectiva de ‘discriminación titular’ o ‘cero tolerancia’, que los estigmatiza y trata como víctimas o delincuentes”.
























