La zona que en los setentas era rechazada por su lejanía y albergaba a los trabajadores de diferentes empresas, ahora es de las más conocidas de la capital
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La colonia Satélite se fundó en 1972, cuando la industria en Querétaro comenzó a expandirse por las periferias de la ciudad. Atrás quedaron las colonias céntricas, también llamadas de “la otra banda”, para abrir paso a nuevos lugares que, sin servicios de transporte y por su lejanía, era rechazado por todos y que, sin embargo, entre personajes y miles de historias, cumple 50 años.
A decir del "Chay", Fernando Lugo, habitante de Satélite, la colonia surgió únicamente con tres calles: Del Crestón, Nieve y Roca, que actualmente está a la altura de la secundaria técnica 22, por Avenida de La Luz. "De los 100, 200 y 300", añade, refiriéndose a las series numéricas de las casas.
"Todo lo que es Satélite, incluyendo Garambullo y Cerrito Colorado, era de la empresa Celanese. Entonces se lo venden a Infonavit y empiezan a hacer casas para gente de Kellog´s, Celanese, Tremec, Polinova, Clemente Jacques, Industria del Hierro, Singer, La Concordia... pero mucha gente no se quería ir. No había transporte", indicó.
Algo que padecería Gilberto Álvarez Duarte, originario de Salamanca, Guanajuato, y quien llegó a Satélite en 1980, a la calle Pizarra, quien tiene un taller eléctrico-mecánico en la misma colonia. "Se batalló mucho para el transporte al principio. Se fue poblando poco a poco, fue creciendo esto. De la puerta de mi casa volteabas y veías todo hasta Avenida de la Piedra, porque eran puras áreas verdes".
Añadió que posteriormente llegó la colonia Garambullo y luego Cerrito Colorado, mientras que zonas como Loma Bonita ya existían, aunque era más conocido como una comunidad alejada, absorbida por el crecimiento de la mancha urbana. Asimismo, explicó que fue a partir de 1985, cuando el terremoto en la Ciudad de México, que Satélite "se disparó y se extendió todo. Llegó un momento en los noventa que la zona era un caos".
Terreno donde actualmente se encuentra la parroquia / Foto: Cortesía | Vecinos de Satélite
Entre esos periodos, se fueron conformando historias día a día, al llegar más gente. Desde los años setenta y luego ochenta surgieron grupos de amigos que se juntaban en algunos espacios, jugaban futbol y se metían en no pocos líos. Los Paletos por una parte, los Wilos, "que sí eran buenos tiros", recuerda el "Chay". "Además estaban los Garambullo, Los Tuberos, Los Fresas".
"Los Ramones, Los Estardos, Los de El Cerrito... que venía gente de San Francisquito a darse sus buenas campales que se aventaban hasta acá. Los Tanques también y después de muchos años llegaron los Traviesos", recordó. "Realmente no tuve contacto con ellos. Nosotros éramos de acá arriba; si bajabas te identificaban como Paleto o como tal, y te tocaba zapatiza".
Fue hace poco más de 20 años, en que una campal frente a la Secundaria Técnica 22 cobró la vida de dos jóvenes, el "Bufón" y el "Aswer". Una historia que cobró notoriedad a finales de los noventa y que se recuerda aún con murales en los edificios de Satélite, una zona frente a la Parroquia de Nuestra Señora de La Paz.
También existen otros personajes recordados como don Álvaro, el de los tacos; "el Ña", el "Quinto" y a Agustín Ramírez, "Agus", a quien refieren como un joven muy trabajador. "La gente de Satélite es trabajadora. Todavía ves a gente saliendo a las cinco de la mañana. La mayoría nos conocemos. Hay gente muy excepcional como Agustín", recordó Chay.
/ Foto: Hugo Arciniega | Diario de Querétaro
"Hay dos personajes muy queridos en Satélite, orgullosamente de la Roca. Son dos luchadores que están en el Consejo Mundial de Lucha Libre: el Rey Cometa y Espíritu Negro", y mencionó que entre los vecinos se cooperaron para comprar aerosoles y hacer un mural en su honor, quienes se abrieron camino en este deporte.
José Luis González, quien tiene un negocio de tortas, añadió que Satélite es un barrio donde "estaba bien chingón"; ahí pasó su infancia, juventud y ahora adultez, trabajando en restaurantes y ahora abriendo su propio negocio, quien dice sentirse orgullo de ser de ahí.
"Esta colonia estaba bien chingona. Antes si estaba bien pero bien bueno. Tú sí eres de Satélite no podías llegar a Garambullo ni Loma Bonita, y se hacían tardeadas e íbamos allá, y siempre hubo pleito. Ahorita la zona se ha metido mucho la droga; antes era de un tiro de a solos y ahora no. Aquí estaban los Wilos, los Negros, los Paletos", comentó.
/ Foto: Hugo Arciniega | Diario de Querétaro
Si para el cronista mexicano Carlos Monsiváis la Ciudad de México es “la demasiada gente”, Querétaro es una suerte de híbrido entre el crecimiento demográfico y el sosiego, solo superado por la multiplicidad de obras públicas y climas que suceden en el día. Un anfibio que oscila entre la tradición y nostalgia de su gente, y la modernidad subdesarrollada de avenidas y conexión a internet.
Satélite es, sin duda, hija de la segunda; una historia distinta de este Querétaro que se extendió más allá del Río Universidad y que pasó de ser "lo lejano" de esta ciudad a algo más próximo, debido al crecimiento de la urbe. Donde no alcanzaría el papel para escribir todas las vivencias que en 50 años tiene, y que continuarán, como sucede siempre con las buenas historias.