Una vida trabajando para poder sobrevivir
Ofrece sus semillas a quienes pasan sobre la banqueta de la Avenida Zaragoza
Miguel Gallardo / Diario de Querétaro
Comenta que cada kilo de semillas le cuesta 140 pesos, y que las tuesta para venderlas en bolsitas a 10 pesos. “Nomás vengo miércoles y sábados, porque tengo que trasladarme desde Santa Rosa Jáuregui”.
Lupita comparte que ha tenido varios trabajos y recuerda algunos de ellos, ya que menciona haber trabajado durante seis años en la venta de nopales, los cuales tenía que pelar desde que se levantaba, por lo cual tuvo muchas experiencias al espinarse.
“Hay uno que se llama nopal tapón; ese tiene las espinas más macizas y pican muy fuerte”, platica mientras ofrece sus semillas a quienes pasan sobre la banqueta de la Avenida Zaragoza, a un par de calles del Mercado Escobedo.
Así lo expresa: que desde los dos años de edad su papá la llevaba al trabajo y la ponían a hacer cualquier cosa para que se entretuviera, lo que ahora ella define como haber trabajado.
Se le rosan los ojos a Lupita al recordar una etapa de su matrimonio fue maltratada por su ex esposo. Durante la conversación muestra las palmas de sus manos, para demostrar las huellas del trabajo realizado a lo largo de toda su vida.
Finalmente, comparte que nunca ha tenido la intención de ir a vivir a otro lugar, porque le gusta mucho su Querétaro.




























