Vida después de la muerte
El trasplante de órganos es una lucha contrarreloj
Iris Mayumi Ochoa Herrera
Ser donador de órganos no sólo significa dar un consentimiento en vida, se trata de una sensibilización de la familia para llevarlo a cabo al momento de morir, ya que legalmente serán ellos quienes tomarán esa última decisión que podría cambiar la vida de otras personas, y que muchas veces no se lleva a cabo por miedo y falta de información.
La especialista enfatizó que a pesar de las campañas de concientización, aún existen muchos tabús entre los queretanos, los cuales están vinculados al hecho de que en medio de su dolor por la pérdida de su familiar, piensan que los dejaron morir con el propósito de extraer sus órganos, lo cual es una mentira.
“Nos encontramos con muchos tabús, miedos y leyendas urbanas, cuando ya se tiene un diagnóstico de muerte cerebral, no se puede abordarlos antes porque la gente cree que los van a dejar morir para obtener los órganos y eso es una mentira, pero la gente piensa que en su sentido de amor a su familia estamos haciendo eso”, agregó la especialista.
Refirió que la labor de convencimiento debe ser el adecuado, sin embargo, el miedo de la familia por querer donar es tal que aunque el paciente haya expresado su consentimiento en vida, una vez que fallece, son sus seres queridos quienes determinan el rumbo de su cuerpo y ahí es donde no se puede hacer mucho.
LAS 12 HORAS VITALES
El Hospital Regional número 1 del IMSS, lleva a cabo dos de las tres etapas de este procedimiento: la donación y procuración del órgano, mientras que la última, el trasplante, es realizado en el Centro Médico Nacional Siglo XXI a donde se trasladan para su utilización con base en una lista de espera coordinada por el Centro Nacional de Trasplantes.
Una vez que los familiares dicen “si” a la donación, el tiempo empieza a correr para determinar si alguno de sus órganos puede dar vida a otra persona, son 12 horas como máximo que resultan vitales para procurar y trasladarlos, donde se establece la viabilidad de uno o varios trasplantes.
De acuerdo con Irene García Hernández, el órgano que más se dona son las córneas, por ser un tejido muy pequeño que no daña el cuerpo del paciente fallecido, mientras que el que menos se procura es el corazón, ya que se trata de un tejido que tiene un rango de edad y condiciones para ser trasplantado.
DONADOR VIVO DIRIGIDO
“Tenemos mil 600 pacientes en hemodiálisis y diálisis, de los cuales se han evaluado a 144 pacientes que están en lista de espera y han buscado otras opciones como el donador vivo dirigido que es que un familiar u otra persona, al ser compatible, done un pedazo de su órgano”, mencionó.
Para los pacientes del IMSS, el Hospital General realiza el trasplante de donador vivo dirigido, siempre y cuando sean derechohabientes ya que explicó los tratamientos posteriores son muy costosos y deben ser absorbidos por una institución de seguridad social.
Para concretar este procedimiento el paciente debe ser compatible con el donador, algo que en ocasiones no se logra ni entre personas de la misma sangre. De acuerdo con Irene García, más que tener sangre o el ADN igual, son las células las que deben coincidir, lo que dificulta más el trasplante y provocando la muerte de muchas personas.
“Día a día vamos viendo que aunque seamos familiares no somos compatibles y eso va limitando a que se vaya llevando esto y hay muchos paciente que se están muriendo porque la familia no hace compatibilidad con el paciente”, agregó.
Ante esta situación la especialista hizo un llamado a las personas que desean donar sus órganos al morir, que hagan un proceso de concientización con su familia, para que llegado el momento puedan salvar vidas a través de este acto altruista con el cual, pueden trascender en el cuerpo de otros.























