Violeta Romero Rodríguez, empresaria exitosa
Nadó contra corriente y cumple 10 años con el negocio de micheladas
Eduardo Hernández
“Siempre he tenido el apoyo de mis primos que trabajan conmigo y de mi papá, eso me ha ayudado mucho, sí siento que es un trabajo más para hombres, pero a mí me encanta mi negocio y siempre lo he podido sobrellevar”, refiere.
EL MEJOR CUMPLEAÑOS
Una década atrás, como universitaria, era común que “las horas muertas” salpicaran los días de Violeta, también era usual que la mejor forma para aprovecharlas que se le ocurriera a ella y sus amigos fuera con un tarro de cerveza fría.
El asunto era que a la joven no le gustaba la cerveza sola, siempre agregaba una u otra cosa para que “supiera más rica”, fue entonces cuando se instauró y creció en ella la inquietud de poner un pequeño negocio de micheladas.
“Empecé todos los días a hacer preparados durante seis meses, a quien fuera a mi casa le daba a probar, hasta que me salieron y mi papá vio que era en serio, vio mi constancia y me dijo que sí me iba a apoyar.
El día que abrí fue en mi cumpleaños, en mayo, sentí muy padre, porque me costó un año poder abrir, por los permisos, el de municipio, de Gobierno del Estado, de Protección Civil, de Salubridad y de Ecología”, rememora.
“EL BOOM”
Con 21 años recién cumplidos, Violeta no se imaginaba el éxito que tendría su idea, sólo sabía que le gustaba su trabajo y que el dinero que ganaba no le caía nada mal.
Era el único local de los alrededores donde vendían micheladas, pronto la clientela demandó la botana, tacos sudados, papas a la francesa y “dorilocos”.
INNOVACIÓN
“En ese punto el gobierno me pidió que me cambiara a un lugar más apto porque había quejas del arzobispo, que estaba en el Fray Luis de León, ellos veían que ya no cabía mi clientela, me dijeron que me ayudarían con el trámite”, explica Violeta.
Todo iba bien hasta que llegó el último rector de la Máxima Casa de Estudios, Gilberto Herrera, quien se encargó de que se aplicara la Ley y como consecuencia cerraron todos los establecimientos que ofrecían bebidas alcohólicas cerca de la Universidad.
Pero Violeta no desistió, y a pesar de que tuvo que cerrar por medio año, finalmente se estableció en la Plaza Pirules, sobre Felipe Ángeles, hoy son tres años de ese cambio.
“Ya llevamos 10 años y espero que cumplamos 50 más, debemos innovar, ya hay mucha competencia, debemos tener nuevas promociones y productos para seguir siendo de las principales micheladas en Querétaro”, dice Violeta con seguridad.
Chechelas se puede visitar de lunes a sábado, de una de la tarde a una de la mañana, en avenida 5 de febrero, número 1110, esquina con 13 de Septiembre, y en Plaza Pirules, en prolongación Felipe Ángeles, número 225, local G.























