Yo no sé mañana, cuadragésimo octava entrega
Un muerto con toda la barba
Redacción
Por Gabriel Vega Real
Para entender su procedencia escribió lo que se platica en el Barrio de Mixcoac. Por las venas de Marcelo Liberado corre sangre mixcoata, lo supo por su madre, doña Manola Salinas Bracamontes.
Después de mucho insistir, el consejo editorial dictaminó que el texto se publicaría. Marcelo sintió que estaba en camino de la gloria.
Mataora
Marcelo Liberado Salinas
Ahí estaba el hombre que amaba a los gatos y a los perros; muerto, con las manos en cruz como si al acostarse presintiera que al morir, sus seguidores se apiadarían de su seriedad de difunto y le colocarían un rosario en las manos. Se mantenía con los ojos abiertos, todavía no estaban secos; brillaban serios, serenos; adustos.
El día despertó amarillento. Por allá, a lo lejos, se escuchó el sonido del ferrocarril, aunque dentro y fuera de la casa todo era silencio. Pasó mucho tiempo hasta que Artemisa se pudo despegar de la pared, pero, ¿qué pasó?
sepa.
La primera prohibición taurina se decretó en 1567, por Su Santidad, el papa Pio V.
Quién sabe qué piensan los perros cuando menean la cola.
En los salones de baile se empezó a rumorar que Maryen, la mujer del abogado estaba viva.
Continuará...























