Lo que no nos define / El péndulo
En primera instancia, porque el orbanismo no se agota en la figura de Orbán. Es un sistema que reconfiguró instituciones, alianzas y capturó equilibrios. Y desmontar eso no ocurre en automático, pues fue algo que se consolidó durante más de una década.
Es por ello que si bien el nuevo liderazgo de Péter Magyar llega con un mandato amplio, su base está unida por el rechazo al modelo anterior más que por un acuerdo claro sobre el que sigue. Eso obliga a matizar el entusiasmo; porque ganar es una cosa; gobernar ese resultado, otra muy distinta; y gobernar implica decidir. Y decidir implica costos.
Costos políticos por las tensiones internas que inevitablemente aparecerán; pero también costos institucionales, ya que habrá de decidir qué se desmonta, qué se corrige, qué se mantiene. Y, en paralelo, una exigencia adicional en términos rendición de cuentas no sólo frente al pasado, sino frente a las expectativas que hoy sostienen ese cambio.
¿O será el péndulo lo que no nos define?
















