Yo no sé mañana, cuadragésimo séptima entrega
Novela por entregas
Redacción
Por Gabriel Vega Real
La ciudad se vistió de fiesta.; las miserias se fueron a dormir.
El maestro Leslie Dolejal dijo
-Ah, chingaos
No pasaba nada, Marcelo Libardo recibió la invitación en un correo para que fuera a convivir con los enormes figurones de las letras, pero por sugerencia de su maestro decidió declinar a la invitación
un escritor tiene que escribir, no estar perdiendo el tiempo en otorgar reverencias ni aplausos a los esclavos de las editoriales.
Marcelo Libardo seguía escribiendo, estaba inspirado.
La escritura es curativa, decidió darse un receso en la narración de esta novela. Hacía tiempo que llevó al taller un inicio de novela que nunca publicaría, nos dio un descanso y nos entregamos al Ritmo Delta de los sueños.
Continuará...























