Reconocen labores de Maia y Luna
Trabajaron en las labores de rescate del sismo del 19-S
Redacción
Puebla, (Notimex).- Maia y Luna son dos perros hembra de raza labrador que participaron en las labores de rescate en la Ciudad de México, tras el sismo del pasado 19 de septiembre de magnitud 7.1.
Maia es manejada por Juan Gutiérrez Álvarez, coordinador del área de Perros de Búsqueda y Rescate de la Cruz Roja delegación Puebla, quien en entrevista con Notimex relató su experiencia tras participar por primera vez en una contingencia real por sismo.
En el diálogo relató que a los perros los entrenan de dos a tres días a la semana, en ocasiones trabajan todos los días con el propósito de tener siempre en entrenamiento al binomio.
A los perros se les hacen pruebas para saber si pueden ser seleccionados o no para ser perros de trabajo, en este caso, en labores de búsqueda y rescate.
Los perros están en posesión de cada uno de sus manejadores, y en casa son atendidos como mascotas pero al ser perros de trabajo reciben un entrenamiento constante para estar siempre listos en el momento que se requiera.
Una vez que ocurrió el sismo del pasado 19 de septiembre, él junto con el binomio Maia realizaron diversas labores de apoyo y auxilio en la ciudad de Puebla y fue por la noche que fueron asignados para apoyar en las labores de rescate en la Ciudad de México.
Los binomios poblanos fueron cambiando de sede de acuerdo a las disposiciones del gobierno de la Ciudad de México, como el caso de Ángel Daniel Hernández López, paramédico de Cruz Roja y participante en la especialidad de Búsqueda y Rescate junto con Luna.
Daniel después de vivir en Cancún regresó a Puebla y se hizo cargo del entrenamiento de Luna, experiencia que tenía porque entrenaba mamíferos en Playa del Carmen.
En el templo de San Francisco, en las inmediaciones de la 14 Oriente y Boulevard 5 de Mayo, hicieron labores de primeros auxilios y posteriormente realizaron un recorrido por las calles de la ciudad a bordo del vehículo especial para perros de búsqueda y rescate.
Después Luna, junto con Maia, fue requerida en la Ciudad de México donde participó en el rescate del edificio de Tlalpan.
También indicó que “los perros jamás llegan a estar fatigados, se llevan en transportadoras para que descansen y éstas mismas se le sirvan para atajarse del sol y tener un espacio cómodo”.
Luna es tímida, con un poco de miedo, pero a decir de su manejador Daniel, el trabajo que hizo en la Ciudad de México le ha dado más seguridad, y ahora convive con más personas en la delegación de la Cruz Roja.
En el caso de Luna, Daniel estima tenerla un año más en activo y después retirarla para ser una mascota y dejar de ser un perro de trabajo.
Daniel Hernández indicó que para los binomios se trata de una actividad positiva, de recreación, tal vez ellos no se dan cuenta que es una situación de desastre y acuden como si realizaran una actividad más, un entrenamiento más y que por ello son recompensados.
Las recompensas son un agrazo, un apapacho, un estímulo, la comida o la entrega de un juguete para que no se aburran del trabajo.
“Entonces, si tú le pagas antes de que trabaje, ya no quiere trabajar porque ya recibió las caricias, el cariño, la recompensa”, dijo.
De igual manera Juan y Daniel recordaron que los perros son seres vivos, no son juguetes, no son perros que deban ponerse de moda, son seres vivos que son demandantes, deben estar ejercitados, demandan tiempo y que reciben entrenamiento.