Guardar silencio y reflexionar
En ciertas ocasiones resulta difícil decidir entre guardar silencio o hablar. Expresarse en el momento oportuno puede ser de gran ayuda y generar un bien en quien escucha. De igual manera es conveniente callar cuando la otra persona no está dispuesta a recibir un consejo. Todo esto forma parte de un arte, es decir, escuchar y luego reflexionar.
Estar callado supone esperar hasta el final de la intervención ajena para después expresar lo propio. En cambio, mantenerse en silencio permite reflexionar sobre lo dicho y comprender con mayor claridad el mensaje recibido.
Escuchar el alma es importante, pues implica atender intuiciones, emociones y deseos profundos, más allá del ruido externo y las preocupaciones cotidianas. ¿Tú qué piensas o prefieres guardar silencio?















