La pluma del mensajero
Cuando esa pluma aparece el mundo respira hondo y entiende la posibilidad de un nuevo comienzo. Se debe recibir con gratitud, es el emblema vivo de la palabra que alienta, alivia y da esperanza; afirma la posibilidad de seguir, incluso en la adversidad.
En efecto, la pluma del mensajero. Ver su brillo recuerda que la belleza más alta consiste en servir sin altives, acercar la paz, encender sonrisas y unir distancias ¡Ha nacido un Salvador!
La pluma del mensajero anuncia: ¡nos ha nacido un Salvador! ¡Feliz navidad!















