¿Independencia en Poder Judicial, sin poder nombrar, premiar o castigar a jueces?
En teoría a quien será la nueva presidenta del Tribunal Superior de Justicia, magistrada Rosalba Hernández, le costaría relativamente poco levantar la imagen del Poder Judicial.
Está tan abajo, por los suelos, que lo positivo que realice, así no sea mucho, servirá para mejorar.
¿Pero qué tanto podrá avanzar en la recuperación de la dignidad del Poder Judicial si, al no estar identificada con la gobernadora Rocío Nahle, de entrada, antes de tomar posesión, ya le quitaron el control administrativo?
Pese a los yerros de la presidenta actual, magistrada Lisbeth Aurelia Jiménez, la gobernadora Rocío Nahle dio el visto bueno para que participara en la elección no solo para permanecer en el Tribunal sino para seguir presidiéndolo.
No se atrevieron a tanto -apenas hace una semana el Tribunal Electoral de Veracruz determinó que sí ganó la presidencia- y la dejan llegar, aunque con reservas.
Ahora, quien ha expuesto que solo una vez se ha reunido con la Gobernadora tendrá la presidencia del Tribunal identificada con el Senado, no con el Palacio de Gobierno.
No llego con ningún compromiso ni intereses de ningún tipo, solo el de aplicar la ley en forma clara y transparente, afirma quien empezó su carrera judicial de escribiente.
También determinarán el número y división de distritos judiciales, la adscripción de jueces de Primera Instancia y el ingreso y ascenso del personal de carrera, así como su formación, promoción y evaluación de desempeño.
Como se ve, sus tareas son clave y si chocan con los intereses de la presidenta simplemente la maniatarán. Premiar a buenos jueces o sancionar a quienes actúen mal -punto de partida para mejorar la impartición de justicia- no estaría en sus manos.
¿Qué hará ante esta situación la magistrada que en una semana tomará posesión como presidenta del Tribunal Superior de Justicia y, por ende, representará al Poder Judicial de Veracruz?
¿Decidirá, como una de sus primeras acciones, sacudirse a quienes le fueron impuestos, a sabiendas de que eso significará romper con la Gobernadora? Dice que será independiente ¿Será?
Hubo una magistrada presidenta a la que le imponían jueces con el cuento de que eran órdenes del gobernador, siendo que entre la Secretaría de Gobierno y el Palacio Legislativo había una lucha feroz para tener el control sobre el mayor número de juzgadores.
Ya veremos cómo le va al Poder Judicial y qué tanto recobra su dignidad e independencia.











