La impunidad de un jefe criminal
El Bukanas, líder de una banda criminal, es un claro ejemplo de la complicidad y corrupción existente entre quienes deben dar seguridad y la delincuencia organizada.
Durante más de una década, ni los policías de Veracruz ni los de Puebla, ni el Ejército ni la Marina, tampoco la Guardia Nacional, lo pudieron capturar.
Fueron más de diez años de impunidad durante los cuales nadie lo pudo aprehender, delinquiendo a placer y siendo amo de una amplia zona de Veracruz y Puebla conocida como las Altas Montañas.
Roberto fue albañil, policía, comandante de dos corporaciones policiacas municipales en Veracruz, creador de una banda de bandidos que se adhirió a los Zetas y, en los últimos años, a su organización la hizo llamar Sangre Nueva Zetas.
Logró tener “base social”; es decir, en algunos poblados los habitantes estaban con él, lo obedecían y lo protegían.
Este fin de semana, por fin pudo ser detenido. Lo hicieron marinos y policías de Puebla en el municipio de Chignahuapan.
Las fuerzas de seguridad han dado algunos golpes en las últimas semanas, pero eso no espanta a los criminales.
En Tuxpan siguen los asesinatos, como las desapariciones de personas en Catemaco, los crímenes y extorsiones en Acayucan, la violencia en Coatzacoalcos o Poza Rica, los problemas de inseguridad en Los Tuxtlas o Lerdo de Tejada y un largo etcétera.
Ayer, por ejemplo, delincuentes dejaron tiradas dos cabezas humanas muy cerca de la comunidad Agua Dulce, en el inseguro municipio de Papantla. ¿Hasta cuándo terminará la fiesta de los criminales?














