Análisismartes, 1 de mayo de 2018
La escuela normal rural “Enrique Rodríguez Cano”
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Llegué a esta gloriosa escuela en febrero de 1958. La institución había iniciado sus labores en 1952, en Misantla. En ese año ya había egresado la primera generación y era director todavía el profesor Pablo Limón Anell. Trabajaban en condiciones difíciles, en una casona para los salones, el almacén, la dirección de la escuela y dos cuartos que servían de dormitorios para maestros y alumnos; algunas casas y el Palacio Municipal complementaban las instalaciones.
Frente a la casa, sede de la escuela, había tres galerones grandes, construidos con otates, techos de lámina de cartón y piso de tierra. Uno de estos galerones servía de comedor donde desayunábamos, comíamos y cenábamos todos los días. Los otros dos galerones servían de dormitorio para los alumnos. A los que llegaban a primero de secundaria les llamaban “chivas”, y les tocaba las camas más viejas.
La sociedad de alumnos, tanto escolar como a nivel nacional, presionaban a la SEP para que construyeran un edificio en Misantla. En 1959 nos ofrecieron una construcción junto al pozo de Nacaquinia, pero le faltaban dormitorios y los laboratorios se ocupaban para dormir o se iban a diferentes casas de la población.
Entonces nos ofrecieron un edificio que estaba en las faldas del Cofre de Perote, en la población del mismo nombre, que había sido construido en 1940 para Hospital, pero que nunca se ocupó, y en el que sí cabría toda la escuela. Hasta después del 20 de octubre de 1960 nos citaron al edificio de Perote, que todavía no estaba en condiciones de recibirnos, pues además el clima era frío, muy diferente al de Misantla.
Nuestra cuarta generación sólo estuvo un poco más de un mes, pues la fiesta de clausura fue el 29 de noviembre de 1960, con un baile amenizado por la orquesta de Carlos Campos, cuyas notas musicales aún resuenan en los salones y los bosques de los alrededores. Lamentamos que la escuela Normal Rural de Perote, nacida en Misantla, sólo viviese menos de 18 años, pues el gobierno federal cerró sus puertas para siempre en junio de 1969.
Allí nos tocó vivir nuestro desarrollo de adolescentes, compartir carencias y alegrías en esa etapa hermosa de nuestra formación, disfrutar nuestro primer amor con alguna chica del pueblo, compartir vivencias con nuestros hermanos de crianza y estudio. Para recordar esto nos reunimos muchos exalumnos cada año y en esta ocasión será el sábado 4 de agosto de 2018 cuando estemos de plácemes, con diversas actividades desde temprano y gracias a la hospitalidad del maestro Salvador Hernández Mejía.
Ésta será la reunión de generaciones número 19. Para nosotros es un placer recordar esta etapa de nuestras vidas, pues es algo que nunca habremos de olvidar mientras vivamos. Siempre recordamos con respeto, admiración y cariño a nuestra querida escuela y asistimos a estas reuniones con el deseo de saludarnos, de vernos nuevamente, de platicarnos nuevas vivencias. Aunque cada año nos reunimos menos, recordamos a los compañeros que se nos adelantaron en la vida. Los que asistan, ¡que disfruten plenamente la reunión!