diariodexalapa
Análisislunes, 1 de junio de 2020

Los consentidos de quienes gobiernan

Rocío Nahle acaso sea la funcionaria de alto nivel que más reflectores jala, pero no para bien. Por eso ha logrado, en relativo poco tiempo, que la asocien con negocios y con el gusto por el poder.

En esa ofensiva por posicionarse políticamente no hay quien pueda pararla, no solo por su cercanía con el presidente, sino porque es de los funcionarios consentidos, eso lo saben todos y ella se encarga de remarcarlo.

Está en la situación de que López Obrador le cree todo, lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso que pueda decirle, reportarle y aconsejarle. ¿Cuánto tiempo durará esto?, no se sabe.

Prácticamente todo presidente y gobernador ha tenido a alguien así. Sus creaciones o monstruitos, se les dice en la jerga política mexicana.

A las creaciones sexenales les dan poder, les permiten entrometerse en otras áreas, los ponen de ejemplo… y les perdonan lo que no le toleran a la mayoría de los colaboradores.

Investidos con ese poder y blindados por ese cariño especial que se siente por las creaciones, los consentidos generalmente terminan enredándose y cayendo, pero eso no siempre es así. El ejemplo más claro y reciente de esto último es el de Videgaray con Peña Nieto.

Pero a otros se les ha terminado su influencia a la mitad o al cuarto año del sexenio, cuando por fin quien manda se da cuenta de que su gobierno tiene fallas y empieza a repartir culpas.

En el sur de Veracruz, en donde la conocen y conocen a su compadre, tiene en su propia opinión.

Más allá de eso está en la cúspide. Es consentida del presidente y lo que diga y haga, bien o mal, es avalado y hasta perdonado. Así ha sido, es y será a la hora de ejercer el poder.

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