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¿Quién está ganando la Guerra de los Estados Unidos e Israel, contra Irán y el Líbano? Tres días después de haberse iniciado afirmaría, sin temor a equivocarme, que los primeros mencionados. Sin embargo, después de ver en Youtube varios reportajes serios, hoy diría que solo los Estados Unidos, dado que no ha caído un solo balazo, ni un misil en su territorio, pero lo que es Israel, con una de sus cinco plantas de agua desalinizadoras totalmente destruidas (la más importante), más su refinería principal en llamas, y Tel-Aviv con cientos de unidades habitacionales destruidas, creo que ellos la están perdiendo, igual que Irán y el Líbano.
Los daños en Israel son ya cuantiosos en lo económico, material y humano, porque las secuelas de la guerra, tras los ataques con misiles lanzados desde territorio iraní, van a dilatar lustros, propinándole efectos desastrosos a su economía y a su sociedad. Un solo ejemplo sería las sequías que sufrirán por las tierras áridas de esa nación, al no sustituir de inmediato esa planta desalinizadora y eso, si no les destruyen o afectan las otras dos.
Pero ésta solo es una arista de la guerra. La otra está en los terribles perjuicios económicos que está generando la agresión, no solo entre estas naciones, sino en el mundo mismo. Tan solo el pasado lunes los precios del barril del petróleo rozaron los 110 dólares, cuando un día antes de estallar estaban en 55 dólares el brent, mientras que el barril mexicano no superaba los 51.
Veamos: En 46 de los 50 estados de la Unión Americana el galón de gasolina fluctuaba entre los 2.62 y 2.85 dólares entre la más barata y la más cara. Al momento de escribir esta columna, el galón promediaba entre 3.39 y 3.60 entre la regular y la de mayor octanaje, mientras el diésel superaba los 4.79 dólares, lo que genera no molestia, sino coraje de los consumidores como lo están mostrando los canales de televisión estadounidenses.
Y es que para los norteamericanos, una cora significa mucho, y son capaces de irse a cualquier otro negocio-tienda-gasolinera a comprar, si es que se ahorran esos 25 centavos de dólar, y ni que decir ahora que son por lo menos de dos a tres coras más cara la gasolina por culpa de la guerra que declaró Trump.
La inflación generada por el alza de los petro-precios produce rabia en el pueblo estadounidense que no está muy contento con la guerra, y menos cuando las bajas de soldados están siendo ocultadas por su gobierno, convirtiéndose todos estos hechos en un cóctel peligrosísimo que presagia malas noticias para Donald Trump y su partido, el republicano, para el primer martes del mes de noviembre que habrá elecciones legislativas.
Precios más altos en las mercancías de consumo por el alza de las gasolinas, más una guerra que Trump prometió en su campaña que nunca iniciaría, sumado el derrumbe de los mercados el pasado lunes negro, que cayeron más del 6%, están generándole a los Estados Unidos un infarto financiero de consecuencias imprevisibles, pero advertibles para un gobierno que por más que se ufane que la guerra la tiene ya ganada, su pueblo, el norteamericano, está diciendo otra cosa.