Los precios de los combustibles tienen variaciones clave: diésel registra una baja significativa de hasta 1.19 pesos, mientras la Premium aumenta en distintos puntos y la Magna se mantiene estable en 23.99 pesos
El evento reunirá a escritores, traductores e investigadores, y ofrecerá talleres, conversatorios y lecturas en náhuatl, totonaco y otras lenguas, en el marco del Día Internacional del Libro
A sus 75 años, el xalapeño no solo invierte miles de pesos para competir, sino que encuentra en el deporte una fuente de salud, fe, reconocimiento y gratitud por la vida
Llaman a turistas a respetar, mantener distancia y evitar consumo de especies protegidas, ante preocupante disminución de poblaciones y riesgos legales que incluyen multas y hasta prisión
La leyenda del arte urbano afirma que el grafiti ha construido su propio espacio y aunque sí es importante el reconocimento, “no necesita la aprobación de nadie”
Este antiguo emporio cafetalero del siglo XVIII, hoy envuelto por la vegetación, ofrece recorridos, paisajes únicos y una experiencia distinta para quienes buscan una escapada cercana
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
La refundación del PAN no fue un acto simbólico ni un ejercicio de nostalgia partidista. Fue una declaración de rumbo. En el Frontón México, Jorge Romero pronunció un discurso que buscó sacudir las estructuras internas del partido, pero también enviar un mensaje al país: Acción Nacional está decidido a volver a ser una fuerza política viva, cercana y con propósito.
En su mensaje, Romero reconoció algo que pocos líderes admiten con tanta claridad: que el PAN había perdido cercanía con la gente. Su diagnóstico fue tan directo como necesario. “Nos desconectamos de la sociedad”, dijo en esencia, al reconocer que las dinámicas internas, las disputas y las alianzas pragmáticas habían debilitado la identidad panista. Su propuesta no fue menor: abrir el partido a la ciudadanía, permitir que las candidaturas sean encabezadas por las y los líderes naturales de cada comunidad, sin importar si son o no militantes tradicionales. Es decir, devolverle al PAN su vocación ciudadana.
Esta refundación busca mucho más que un cambio de imagen. No se trata de un relanzamiento estético o superficial sino de una renovación moral y política. Jorge Romero plantea un PAN que se atreva a competir con su propia voz, que se atreva a salir de la lógica de la “contra” y vuelva a construir su propia narrativa: una visión de país sustentada en la libertad, la responsabilidad individual y la justicia social. Lo que liderazgos como Fernando Rodríguez Doval han denominado derecha social. En pocas palabras, una derecha moderna y solidaria, capaz de ofrecer respuestas reales a los desafíos actuales.
El contexto nacional hace urgente esta transformación. México atraviesa un momento de concentración de poder, debilitamiento institucional y desconfianza ciudadana. En ese escenario, Romero llama a recuperar el sentido de comunidad política que alguna vez hizo del PAN una escuela cívica y ética. Su mensaje, en el fondo, es un recordatorio: la democracia no se defiende desde los escritorios, se defiende desde la calle, desde los municipios, desde la cercanía con la gente.
Y por consecuencia, en Veracruz esta refundación tiene una lectura especial. Nuestro estado necesita una oposición viva, con ideas, con convicción y con trabajo territorial. La refundación del PAN puede y debe traducirse en gobiernos locales que escuchen, en representantes que rindan cuentas y en liderazgos que vuelvan a inspirar confianza. No hay refundación nacional si no se construye desde abajo, desde los municipios, desde donde la política se siente y se sufre.
Este nuevo PAN se define no solo por lo que quiere cambiar, sino por lo que quiere recuperar: la confianza, la ética, la convicción y el sentido de propósito. El desafío será convertir el entusiasmo de un evento en una estrategia permanente de cercanía y resultados. El partido tiene la oportunidad de volver a ser una alternativa, pero deberá demostrarlo en los hechos: con gobiernos transparentes, con sensibilidad social y con la capacidad de responder, no solo de criticar.
Romero cerró su discurso con una frase que resonó en todos los presentes y que bien podría ser el emblema de esta nueva etapa: “¡No nos vamos a rendir!”. Más que un grito, fue una declaración de resistencia, de esperanza y de propósito. Si el PAN logra traducir esa convicción en acciones concretas, si logra pasar del discurso a la calle, de la estrategia al servicio, entonces esta refundación no solo será necesaria: será histórica.