Culturamartes, 13 de septiembre de 2016
Neblina morada / ¡Baudelaire! La biografía
Es un tejido de obstáculos, penas, penurias y escándalos
Irving Ramírez
bardamu64 hotmail.com
*Colaborador

Charles Baudelaire tuvo una vida intensa. En ocasiones se asemeja a la de Flaubert, pero en otras, a la de Balzac. Su biografía es un tejido de obstáculos, penas, penurias y escándalos con la mala suerte, y desde luego, coronados por la genialidad literaria. Es de esos autores marcados por la derrota y que, sin embargo, nunca dudaron de su importancia para la posteridad. Muchos de sus problemas se los acarreó él mismo, con su carácter irascible, su actitud disipada, su dilapidada forma de vida entre excesos y derroches. Un poeta maldito que inicia esta denominación en su corta vida, con sus acciones (murió a los 46 años), por su vocación autodestructiva, y en guerra contra su tiempo y país.
La Biografía de Mario Campaña: Baudelaire, editada por Debate, de España, es una documentada travesía por las cuitas del vate, quien no hace más que resistir acreedores, penurias, deudas y verse rebasado por la vida. Su relación con Janne Duvall, en sus distintas etapas, hasta su disolución cuando él la mantenía por lástima, al lado de su supuesto hermano, amante en realidad, con quien vivió una pasión tormentosa, y que acaso le sirvió para su idea de que todo el amor tiende hacia el mal. Empero, ¿qué no era tormentoso en la vida de Baudelaire? Incluso su relación con la madre, a la sazón, su única confidente y cómplice, de toda la vida, y que ya viuda, lo rescatara una y otra vez, muy distinta de la bruja, madre de Balzac, quien lo despreció toda la vida.
La lenta gestación de su obra Las Flores del mal, en primer lugar, con sus cambios y añadidos, desde sus nombres: Los Limbos, Las lesbianas, y el definitivo, y que trabajó durante años. El juicio por inmoralidad que perdió; su fallida solicitud a la Academia Francesa de la Lengua; por hacerse de un teatro, y todo lo demás que intentó, lo que constituye un periplo del fracaso, que lo marcó toda su corta vida. Y, por supuesto, la figura del dandy, ese hiperactivo que no aguantaba un lugar fijo de residencia; amigo de Barbey de Äurebilly, y de Teofile Gautier, y traductor y admirador de Edgar Allan Poe, de quien se sentía su doble por varias razones.
Acosado por la sífilis, la adicción al opio y el hachís, y asiduo a prostitutas, este flaneur, término que encumbró como lo conocemos ahora, en el vagabundeo existencial y metafísico perpetuo, creó una nueva mirada a la modernidad, y, consecuente con su incomodidad y extranjería en todas partes, mostró una singularidad corrosiva del poeta-sacerdote, con su carga moral que trató el tema del Mal en su obra como una transformación alterna. No olvidemos su participación activa en la Revolución del 48, en las barricadas, con un fusil en la mano, y además que fue una de las victimas del Segundo imperio napoleónico.
Escribió:” la naturaleza es un verbo, una alegoría, un molde, y está afectada por el mal. Un hombre naturalmente bueno sería un monstruo, es decir, un dios. En verdad el hombre es por naturaleza, malo. La gran herejía moderna consiste en la supresión de la idea del pecado original”. Poeta noctámbulo, errante, nervioso e irónico, concibió en sus poemas en prosa una de las altas obras de la literatura moderna, aquel que habla de que no pertenece a nada y que no cree en nada, sólo en las nubes que pasan, es el modelo de la novela de Albert Camus, El Extranjero.
Vivió en varios hoteles, siempre cerca de la bohemia, frente al Sena, el último el Voltaire; nunca fue un autor famoso, y era visto con desconfianza por la Canalla literaria, como él le decía. Pocos supieron que estaban siendo testigos de uno de los poetas más importantes de todos los tiempos. Uno que daba sablazos, y que competía con Balzac, en eludir acreedores. Escribir acuciado por la urgencia, y dando el tempo legítimo a toda obra de arte; ese es un gran mérito. Rimbaud, Mallarmé y Verlaine lo admiraron. Fue sui ejemplo. Católico, pero nihilista; esteta y deudo del arte puro, pero revolucionario; moralista, pero misántropo; libre pero atado a preceptos legales por su herencia, etc. Esta biografía es un flanerie delicioso. Y hay gatos.