Juventudes estigmatizan a personas de mayor edad; antropóloga
Durante la pandemia se pudo ver a personas de mayor edad con problemas de salud mental muy graves
Maribel Sánchez / Diario de Xalapa
La antropóloga Soledad de León Torres observa que vivimos en un cultura que en general sobrevalora la juventud y las edades tempranas de la vida y tiende cada vez más a devaluar, estigmatizar e incluso a ridiculizar a las personas de mayor edad.
En ponencia presentada en las Jornadas Funerarias de la Universidad Veracruzana ligó este tema con las personas adultas que en la pandemia, antes de que la muerte física se hiciera contundente y no precisamente por el virus, experimentaran la muerte social.
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Prolongación de estos trastornos dificulta mucho el éxito educativoEn la pandemia quedó clara la importancia de las redes familiares, de amistad y vecinales, apuntó en el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación.
Recordó que en México, según el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), hay poco más de 15 millones de más 60 años y, de este grupo de edad, casi dos millones viven solas, en situación de susceptibilidad a la vulnerabilidad.
En el desarrollo de “La incomodidad y la muerte social: una mirada antropológica a las desigualdades”, puntualizó que vivir solo no es por sí mismo equivalencia a tragedia, pero reiteró que los lazos afectivos y las relaciones sociales de vecindad son importantes.
Recordó que durante la pandemia se pudo ver a personas de mayor edad con problemas de salud mental muy graves y a otras con afecciones ligadas a la soledad y tristeza.
La académica subrayó la importancia del estudio de los temas afectivos y de las estructuras sociales para dar luz a problemas de un sector de la población que va en aumento.
Expuso el caso de Celestina, mujer de 80 años de edad, quien se dedicó al estilismo y en esa práctica tejió una red social amplia que se esfumó con el confinamiento, tal y como sucedió con su vida.
“Ella no enfermó de Covid, se mantuvo a salvo del virus hasta el último día de su vida, pero a los pocos meses del arresto domiciliario, Celestina empezó a decirle a sus familiares que su madre difunta ya había llegado por ella, decía que estaba cansada, que no quería asistencia médica y que no quería morir sola, pero no tenía una mirada trágica, le gustaba tener con quién hablar”.
La mesa “Miradas sociales ante la experiencia de la muerte” fue una de las actividades de la décima edición de las Jornadas Funerarias, efectuadas el 30 y 31 de octubre en Xalapa.