¿Cómo evitar el pie de atleta? Medidas para prevenir infecciones por hongos
El pie de atleta prospera en ambientes húmedos y calzados ajustados, pero con hábitos sencillos de higiene y precaución
El pie de atleta prospera en ambientes húmedos y calzados ajustados, pero con hábitos sencillos de higiene y precaución

Leonardo Ruiz / El Heraldo de Chiapas
El pie de atleta es una de las infecciones por hongos más frecuentes en la población, especialmente entre personas que usan calzado cerrado por largos periodos, deportistas o quienes acuden a duchas y vestidores públicos. Aunque no suele ser grave, provoca comezón, ardor, descamación y grietas en la piel, principalmente entre los dedos de los pies. La buena noticia es que puede prevenirse con hábitos sencillos de higiene, cuidado personal y uso adecuado del calzado.
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De acuerdo con información de la Mayo Clinic, la American Academy of Dermatology (AAD), MedlinePlus y Canesderma, el principal factor de riesgo para desarrollar pie de atleta es la humedad constante, ya que los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos. Estas instituciones coinciden en que mantener los pies limpios y completamente secos, especialmente entre los dedos, es una de las medidas más efectivas para evitar la infección. También recomiendan lavar los pies diariamente, secarlos con cuidado y evitar dejar restos de humedad tras el baño.

Otro punto clave en la prevención del pie de atleta es el uso de zapatos ventilados y de materiales que permitan la circulación del aire. Especialistas sugieren no usar el mismo par de zapatos dos días seguidos, para permitir que se sequen por completo, así como evitar el calzado demasiado ajustado o sintético. En cuanto a los calcetines, se recomienda elegir aquellos que absorban la humedad y cambiarlos diariamente, o incluso más de una vez al día si hay sudoración excesiva.
Asimismo, los expertos advierten sobre el riesgo de caminar descalzo en áreas públicas como piscinas, gimnasios y regaderas, donde los hongos pueden sobrevivir en el suelo. El uso de sandalias o chanclas en estos espacios reduce significativamente el riesgo de contagio. También es importante no compartir objetos personales como toallas, zapatos o calcetines, ya que pueden actuar como vehículos de transmisión.
Finalmente, los especialistas recomiendan revisar los pies con regularidad y actuar ante los primeros síntomas. El uso preventivo de polvos antimicóticos puede ser útil en personas propensas a la sudoración. Detectar el problema a tiempo no solo facilita el tratamiento, sino que evita su propagación y recurrencia. La prevención, coinciden los expertos, es la mejor herramienta para mantener unos pies sanos y libres de hongos.
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