FRANCISCO I. MADERO.
SEMBLANZAS DE NUESTROS HÉROES.
El Heraldo de Chiapas
Guillermo Zayas.
El reconocido escultor “Chamaco” Urbina, dijo en una ocasión que “el gesto de aquel héroe civil, constituía una verdadera obsesión cuando apenas proyectaba vaciar en bronce su egregia figura.”
Fue Don Francisco I. Madero, el genuino apóstol, tan diverso de un combatiente, como el del Gral. Doroteo Arango (alias “Francisco Villa”) y, que, sin embargo, hizo estallar el volcán de la Revolución. ¡Así lo quiso el destino!
Aun quedaron ahí en palacio, durante pocos días, las prendas de ropa de ambos prisioneros, como muestra de su cautiverio.
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Ante el fallecimiento de “Don Panchito”, hubo protestas de parte de miembros del cuerpo diplomático, principalmente del ministro de Cuba, Marques Sterling, según lo reproduce el Gral. Francisco L Urquizo, en su libro: “Viva Madero”.
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El pueblo, quien amaba al héroe, una vez que supo donde fue acribillado éste, improvisó con piedras amontonadas en aquel sitio, pretendiendo erigir un monumento humilde, pero regado con las lágrimas de la población.
Guillermo Zayas.




















