Culturalunes, 31 de marzo de 2025
Mitos y realidades sobre el VIH que no conocías
Aclaramos las creencias erróneas más comunes sobre el VIH y compartimos la verdad basada en evidencia científica
Anette Tejeda / El Heraldo de Chiapas
Aclaramos las creencias erróneas más comunes sobre el VIH y compartimos la verdad basada en evidencia científica
Anette Tejeda / El Heraldo de Chiapas

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) sigue siendo objeto de numerosos mitos que generan estigmas y desinformación. Estos conceptos erróneos dificultan el acceso a la atención adecuada y perpetúan la marginación de las personas que viven con el virus. Con el objetivo de esclarecer algunas de estas falsas creencias, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Gobierno de México han difundido información verídica y actualizada sobre el tema.
Uno de los mitos más extendidos es que las personas que viven con VIH nunca podrán mejorar ni controlar la transmisión del virus. Este mito ha causado que muchas personas vivan con el miedo y la desinformación de que no hay posibilidad de tener una vida plena. Sin embargo, la realidad es completamente diferente. Aquellas personas que siguen su tratamiento de manera adecuada pueden alcanzar una carga viral indetectable, lo que significa que su condición está controlada. En este estado, no solo tienen una calidad de vida óptima, sino que no pueden transmitir el virus a otras personas, gracias a la eficacia de los medicamentos antirretrovirales.

Otro error común es la creencia de que el VIH es una enfermedad exclusiva de la comunidad LGBTIQ+. Si bien el virus afecta a personas de todas las orientaciones sexuales e identidades de género, el mito persiste. La realidad es que cualquier persona que tenga una vida sexual activa y que no use protección, está en riesgo de infectarse. El VIH no discrimina: puede afectar a cualquier persona independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
Este mito es muy común y ha causado mucha confusión. La realidad es que el VIH y el SIDA no son lo mismo. El VIH es un virus que ataca el sistema inmunológico de las personas, debilitando su capacidad para defenderse contra infecciones y otras enfermedades. En cambio, el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es la fase más avanzada de la infección por VIH, y ocurre cuando el sistema inmunológico está severamente dañado, y el cuerpo ya no puede defenderse de infecciones graves. Es importante aclarar que no todas las personas con VIH desarrollan SIDA, especialmente si siguen su tratamiento de manera adecuada y constante.
Un mito muy dañino y devastador es la creencia de que contraer el VIH es igual a una sentencia de muerte. Esta falsa idea ha contribuido a la discriminación y el aislamiento de las personas que viven con el virus. La realidad, sin embargo, es muy diferente. Las personas que viven con VIH y siguen el tratamiento adecuado tienen una esperanza de vida similar a la de aquellas personas que no tienen el virus. El acceso a medicamentos antirretrovirales ha permitido que el VIH se convierta en una condición crónica controlable. Con un tratamiento oportuno y un seguimiento médico adecuado, las personas que viven con VIH pueden llevar una vida plena, seguir sus proyectos de vida y tener una salud óptima.
Otro mito que ha circulado ampliamente es la creencia de que el VIH se puede transmitir por contacto casual o a través de actividades cotidianas como abrazos, apretón de manos o compartir utensilios. La realidad es que el VIH solo se transmite a través de fluidos corporales, como sangre, semen, fluidos vaginales y leche materna. Las vías de transmisión más comunes son a través de relaciones sexuales sin protección o por el uso compartido de agujas. El VIH no se transmite a través de contacto físico común, como abrazos o besos.
Es importante aclarar que actualmente no existe una cura definitiva para el VIH. Sin embargo, gracias a los avances en la medicina, el VIH puede controlarse de manera efectiva con el uso de medicamentos antirretrovirales. Estos medicamentos permiten que las personas que viven con VIH mantengan una carga viral indetectable y eviten la progresión del virus hacia el SIDA. Además, existen investigaciones continuas que buscan desarrollar tratamientos que puedan erradicar el virus en el futuro, lo que ofrece esperanza a quienes viven con esta condición.
Una de las formas más efectivas de prevenir la transmisión del VIH es el uso correcto del preservativo en todas las relaciones sexuales. El condón es un método de barrera que no solo protege contra el VIH, sino también contra otras enfermedades de transmisión sexual. Su uso adecuado y constante es clave para reducir el riesgo de infección, y sigue siendo la medida de prevención más accesible y eficaz.
Este mito contribuye a la estigmatización de las personas que viven con VIH, fomentando el rechazo social y el aislamiento. La realidad es que las personas con VIH no son peligrosas ni deben ser aisladas. Si siguen su tratamiento y mantienen una carga viral indetectable, no pueden transmitir el virus. Vivir con VIH no implica que una persona sea una amenaza para los demás. De hecho, la discriminación y el estigma hacia las personas con VIH son mucho más perjudiciales que el virus mismo.
Gracias a los avances en el tratamiento y la prevención, las personas que viven con el virus pueden tener una vida saludable y activa. Es fundamental que la educación sobre el VIH continúe en todos los niveles de la sociedad, para eliminar la desinformación, combatir el estigma y crear un entorno de aceptación y respeto para todos.