Ubicado sobre la Calzada Antonio Pariente Algarín, frente a la central de autobuses en Tuxtla Gutiérrez, un pequeñonegocio de arepas se ha convertido en un punto de encuentro y sabor para la comunidad venezolana y mexicanos.
La necesidad como motor de emprendimiento
Ocho meses de éxito y crecimiento
Desafíos y adaptaciones en la cocina
Uno de los mayores desafíos para este emprendedor ha sido conseguir los ingredientes necesarios para preparar las arepas auténticas.
Diversificación del menú
"La invitación es a que vengan a probarlo todo". Esta diversificación no solo ha ayudado a atraer a más clientes, sino también le ha permitido junto a su equipo explorar y celebrar la rica herencia culinaria de América Latina.
Impacto en la comunidad chiapaneca
Un nuevo hogar en Tuxtla Gutiérrez
Fortalecen la economía local
Resiliencia y adaptación
La historia de Gregory y su negocio es testimonio de la resiliencia y adaptabilidad de los migrantes en este caso venezolanos en México y en Chiapas; a pesar de los desafíos y obstáculos, han logrado establecerse y prosperar en un nuevo entorno.
"Nos hemos adaptado y seguimos adelante. Es una lucha constante, pero vale la pena cuando ves a los clientes disfrutar de tu comida y saber que estás haciendo una diferencia", cita el entrevistado.
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Negocio de arepas en la ciudad capital / Foto: Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
Ante el fenómeno migratorio que se ha vivido en los últimos tiempo en la frontera Sur, que se ha expandido a la capital chiapaneca, venezolanos han encontrado la forma de vivir y emprender, sin buscar ya el anhelado sueño americano, por lo que los "food trucks" se han vuelto una opción de negocio.
Comida tradicional venezolana / Foto: Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
Gregory Reyes, el emprendedor detrás de este éxito, comparte su inspiradorahistoria. "Soy propietario de este emprendimiento de arepera. Nació por una iniciativa propia y más que todo una necesidad para tratar de apoyar a los paisanos que vienen acá a México", cita el sudamericano.
La historia de Gregory y su negocio de arepas comienza con una observación simple pero poderosa. Al llegar a México, se dio cuenta de que muchos venezolanos enfrentan dificultadespara adaptarse a la comida local. "Nosotros los venezolanos no estamos acostumbrados a comer chile o a comer tacos, ya que queremos comer nuestra arepa", explica. Esta necesidad de encontrar un pedazo de hogar en tierras extranjeras fue el catalizador que llevó a este migrante a abrir su negocio. "Ahora, además de nuestros paisanos que vienen de paso, también tenemos clientes mexicanos que disfrutan de nuestras arepas", agrega.
El negocio lleva ocho meses en funcionamiento y ha sido un éxito rotundo. "Gracias al apoyo de todos los mexicanos y los paisanos ha sido un total éxito. La invitación es esa, que vengan acá a probar nuestras arepas que están deliciosas". comenta.
Este éxito no solo ha proporcionado estabilidadeconómica para Gregory y su familia, sino que también ha creado empleos para otros venezolanos en Tuxtla Gutiérrez. "Bienvenido sea todo el que quiera participar y trabajar con nosotros", dice con entusiasmo.
"A veces se complica obtener todos los ingredientes con los que hacíamos nuestras arepas en Venezuela, pero tratamos de adaptarnos”, citando que el ingrediente fundamental que nunca puede faltar es la harina pan. "Por suerte, aquí hay un grupo de supermercados que lo trae, y cuando desaparece, tengo que mandarlo a buscar en Ciudad de México", explica.
Además de las tradicionales arepas venezolanas, Gregory ha diversificadosumenú para atraer a más clientes. "Tenemos salchipapas, que es más de la cultura de Colombia, pero Colombia y Venezuela prácticamente son un solo país porque compartimos cultura", señala. También ofrecen tortas mexicanas, hamburguesas y patacones.
El negocio también cuenta con servicio a domicilio, algo muy valorado por sus clientes. "Mi persona hace los servicios siempre, y cuando no puedo contrató los servicios de los mandaditos que tenemos cerca", explica; servicio que ha sido especialmente útil durante la pandemia, permite a los clientes disfrutar de comidas favoritas sin salir de casa.
Cabe citar que éste es otro de los trabajos a los que también se han adaptado los venezolanos, pues han visto que también ser parte de los llamados “mandaditos”, también puede ser redituable, además de ofrecer el servicio de su propio negocio a los chiapanecos.
Alexander Molina, otro venezolano en Tuxtla, opina sobre el creciente número de emprendimientos venezolanos en la ciudad. "Es maravilloso, de verdad que la idea es maravillosa. Lo miramos como un intercambio gastronómico. Aprovechando la coyuntura migratoria, nuestros paisanos pueden probar nuestra comida y los mexicanos también disfrutan de esta diversidad". Para muchos venezolanos en la capital, éstos negocios no solo proporcionanempleo, sino también un sentido de comunidad y pertenencia en un país extranjero.
El hombre también destaca la aceptación que ha tenido la comida venezolana entre los chiapanecos. "La comida venezolana ha tenido bastante aceptación, sobre todo las arepas. Los mexicanos más que todo vienen y solicitan arepas", explica. Este cruce cultural ha creado una mezcla única de sabores y experiencias que enriquecen tanto a los locales como a los migrantes.
Alexander comenta que llegó a Tuxtla con la intención de pasar por México en su camino a Estados Unidos, pero terminó quedándose en la capital. "Me enamoré de la ciudad, me empleé con mi paisano venezolano y decidí quedarme acá", cuenta. "Ya no hay vuelta atrás, ya nos establecimos aquí", añade con convicción, al tiempo de indicar que esta decisión también refleja el creciente número de venezolanos que han encontrado en la ciudad un lugar para prosperar y construir un futuro.
Ambos emprendedores invitan a visitar su local en la 5a Norte. "La invitación es a todo el público mexicano que se acerquen a deleitarse con las arepas venezolanas y a disfrutar de este intercambio cultural y gastronómico. Nos damos el lujo de conversar con los mexicanos, compartir ideas y deleitarlos con nuestra comida", cita Gregory, destacando que esta interacción no solo fortalecelazos comunitarios, sino también fomenta un mayor entendimiento y apreciación intercultural.
El éxito de este tipo de emprendimientos migrantes no solo beneficia a su comunidad, sino también contribuye a la economía local al emplear a trabajadores venezolanos como mexicanos y atraer a clientes de diversas procedencias. Estos negocios generan ingresos y dinamizan el mercado local. Además, la popularidad de la comida venezolana ha llevado a una mayor demanda de ingredientes y productos específicos, beneficiando a proveedores y comerciantes locales.
Mirando hacia el futuro, Gregory y Alexander son optimistas. "Esperamos seguir creciendo y ofreciendo más de nuestra cultura a los chiapanecos. Queremos que más personas prueben nuestras arepas y descubran lo deliciosas que son". Este optimismo es compartido por muchos en la comunidad venezolana de Tuxtla, que ven en estos emprendimientos una oportunidad de construir una vida mejor y más estable.
Las arepas de Gregory Reyes no solo alimentan estómagos, sino también crean lazos culturales y fortalecen la economía local, ofreciendo un sabor de Venezuela. Con cada arepa servida, Gregory y su equipo comparten una parte de su cultura y construyen puentes entre dos naciones, creando un espacio de encuentro y entendimiento mutuo.
Esta historia de éxito es solo una de muchas que ilustran el impactopositivo de la migración y el espíritu emprendedor. En un mundo cada vez más globalizado, las experiencias de personas como Gregory y Alexander nos recuerdan la importancia de la diversidad y la colaboración intercultural. Con su dedicación y pasión, estos emprendedores no solo están cambiando sus propias vidas, sino también enriqueciendo a la comunidad de Tuxtla Gutiérrez y más allá.