Además, la empresa reportó inversiones por 15 millones de pesos en el programa, incluyendo adquisición de equipos y campañas informativas, aunque no se presentó evidencia completa que respaldara estos gastos ante las instancias municipales.
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La empresa reportó inversiones por 15 millones de pesos en el programa, incluyendo adquisición de equipos y campañas informativas, aunque no se presentó evidencia completa que respaldara estos gastos / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
Tras dos décadas de operación y contratos millonarios, la empresa encargada de la basura en Tuxtla Gutiérrez está por salir, dejando no solo el servicio en transición, sino un historial de costos elevados, cuestionamientos y decisiones que marcaron la gestión de residuos en la capital chiapaneca.
En junio de 2026 concluye el contrato entre el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez y la empresa Veolia, responsable durante 20 años de la recolección, traslado y disposición final de residuos sólidos urbanos. El cierre de esta etapa abre un nuevo proceso de licitación que, hasta ahora, sigue sin definirse, mientras la ciudad continúa generando cerca de 600 toneladas de basura diariamente.
El servicio, que actualmente representa un costo mensual de 14 millones de pesos para el municipio, fue concesionado desde el 15 de junio de 2006 bajo un esquema de largo plazo que incluyó la construcción de un relleno sanitario y la operación integral del sistema de limpia. En ese momento, el contrato fue adjudicado a Proactiva Medio Ambiente, una empresa integrada por la constructora española FCC y la firma francesa Veolia, por un monto estimado de 2 mil 513 millones de pesos.
A lo largo de estos 20 años, el contrato no solo abarcó la recolección, sino también el barrido, transporte, operación de estaciones de transferencia, disposición final, mantenimiento de sitios clausurados y adquisición de terrenos relacionados con el servicio. Sin embargo, el paso del tiempo también acumuló críticas por el desempeño, impacto ambiental y falta de transparencia en algunos procesos.
Cada contenedor adquirido costó alrededor de 7 mil 303 pesos / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
En 2025, a unos meses de concluir la concesión, se inició la transición operativa hacia la empresa V. Ambiental, en un movimiento administrativo que, según lo informado, no afectaría la continuidad del servicio. La nueva empresa asumirá la operación con el respaldo de Veolia en México, con el objetivo de mantener la atención a más de 700 mil habitantes distribuidos en más de 700 colonias.
Cerca de 200 trabajadores realizaron protestas ante el temor de ser despedidos sin liquidación. Horas después, se alcanzó un acuerdo: recibirían su liquidación por parte de Veolia y continuarían laborando bajo la nueva razón social, garantizando así la continuidad operativa.
La ciudad continúa generando cerca de 600 toneladas de basura diariamente / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
El historial financiero del convenio también deja cifras relevantes. De acuerdo con registros municipales, el Ayuntamiento llegó a acumular una deuda superior a 336 millones de pesos con la empresa, derivada de adeudos facturados desde 2014. En 2018, ambas partes acordaron una reestructuración que incluyó diversas “quitas” por un total de 139 millones de pesos, distribuidas en créditos, reducción de inversiones y ajustes en obra no facturada.
Aun con estos acuerdos, los señalamientos sobre el manejo de recursos persistieron. Durante la administración 2018-2021 se impulsó un programa de contenerización que implicó la compra de 2 mil 600 contenedores, con una inversión que superó los 28 millones de pesos. Este proceso fue asignado directamente a la empresa, sin licitación pública, y generó cuestionamientos debido a que existían cotizaciones más bajas en el mercado.
Cerca de 200 trabajadores realizaron protestas ante el temor de ser despedidos sin liquidación / Thiaré García/El Heraldo de Chiapas
De acuerdo con datos disponibles, cada contenedor adquirido costó alrededor de 7 mil 303 pesos, mientras que otras opciones ofrecían precios cercanos a 6 mil 008 pesos por unidad. La diferencia en costos y la falta de documentación detallada sobre el uso de los recursos alimentaron las dudas sobre la transparencia del proyecto.
El contrato de Veolia también atravesó distintas administraciones municipales, desde Juan Sabines Guerrero hasta Carlos Morales Vázquez, pasando por al menos ocho gobiernos locales que, en distintos momentos, señalaron la necesidad de revisar o incluso cancelar la concesión. Sin embargo, el acuerdo se mantuvo vigente hasta su término.
Hoy, con la salida de la empresa, el municipio enfrenta un escenario similar al de hace dos décadas: definir quién y cómo operará uno de los servicios públicos más sensibles para la ciudad. La diferencia es que ahora lo hace con antecedentes de deuda, cuestionamientos administrativos y una ciudadanía que ha señalado fallas recurrentes en la recolección.
Mientras se aproxima la fecha límite, la transición a V. Ambiental mantiene en funcionamiento el servicio, pero no resuelve el debate central sobre el modelo de gestión. La decisión que se tome en los próximos meses no solo definirá el futuro de la recolección de basura en Tuxtla Gutiérrez, sino también si se repite un esquema de concesión a largo plazo o se opta por una alternativa distinta tras 20 años de operación privada.