Locallunes, 21 de agosto de 2017
El mordisco de la Luna
Las gotas caían. Las nubes se movían. Faltaban cinco minutos.
ERICK SUAREZ
Las gotas caían. Las nubes se movían. Faltaban cinco minutos. Unos reían, otros se lamentaban y los demás de plano se marchaban. Era la 1:40 del tarde. Cuando de repente, cual rayo que anuncia el fin de la tormenta, salió el Sol y con él la Luna, la tan anhelada Luna.





















