Localdomingo, 15 de junio de 2025
Plaza del Mariachi: 41 años de música viva en el corazón de Tuxtla Gutiérrez
Hace 41 años se construyó este parque en la capital del estado de Chiapas
Thiaré García / El Heraldo de Chiapas

Por las noches, en el corazón de Tuxtla Gutiérrez, las guitarras, trompetas y voces se alistan para una nueva jornada. La Plaza del Mariachi, ubicada en la Tercera Oriente esquina con Octava Sur, es desde hace 41 años el punto de encuentro para quienes llevan en la sangre la música vernácula mexicana.
La colonia Santa Cecilia, donde se ubica esta plaza, es una zona comercial que ha visto transformarse su rostro con los años. Bares y cantinas predominan en las calles, pero en medio de este paisaje urbano, los mariachis siguen firmes, vestidos de gala, esperando una llamada, una señal, una canción por cantar.
Aquí no solo se tocaban sones y rancheras; se narran historias de amor, de despedida, de fiesta y de nostalgia. A veces suenan en bodas o quince años, otras veces en cumpleaños, aniversarios o funerales. Cada presentación es una manera de conectar con las raíces, con la memoria colectiva de la ciudad. También es una forma de resistir.
La pandemia por COVID-19 llegó como un aguacero en febrero de 2020. La Plaza del Mariachi, que antes bullía de vida desde las 2 de la tarde hasta la madrugada, quedó en silencio. El confinamiento, el distanciamiento social y la cancelación de eventos dejaron sin trabajo a muchos músicos. Sin embargo, algunos resistieron. Cambiaron los escenarios por bardas con anuncios, se adaptaron a las redes sociales y a las contrataciones por teléfono. “No se subieron los precios, porque lo poco que caía, era necesario”, cuentan.
En 2021, tímidamente, comenzaron a regresar las tocadas. Muchos eventos eran discretos, casi clandestinos. La plaza, dicen los más veteranos, parecía vacía. No había guardias musicales ni ruido de guitarras, pero sí esperanza.
Fue en 2022 cuando el panorama comenzó a mejorar. Regresaron las reuniones familiares, los bautizos, las serenatas y también los funerales. Algunos grupos, como el que lidera Carrillo Caballero —quien además de mariachi toca música de banda—, empezaron a retomar su agenda. Hoy mantienen sus precios desde 2017: dos mil pesos por siete canciones y cuatro mil por hora con un grupo de ocho músicos. Una muestra de fidelidad hacia sus clientes cautivos.
Aunque muchos mariachis ahora se van directo a sus contratos sin pasar por la plaza, este punto sigue siendo un símbolo en Tuxtla. También se les puede encontrar cerca del mercado público Los Ancianos, sobre la Novena Sur y 15 Oriente, o en el parque Niño de Atocha, en la Novena Norte esquina con Quinta Poniente. Pero es la Plaza del Mariachi la que guarda las anécdotas de décadas, los ecos de una ciudad que canta y se emociona con cada nota.
La Plaza del Mariachi no es solo un punto de contratación. Es un lugar donde la música sigue viva, aunque el mundo cambie, aunque la ciudad corra, aunque las dificultades lleguen. Allí, los mariachis siguen listos, afinando su alma en cada acorde, para acompañar la vida con canciones que nunca pasan de moda.