Localmiércoles, 7 de diciembre de 2016
Sergio Valls Hernández, ejemplo de servidor público
El gobernador Manuel Velasco es un incansable promotor del diálogo
El Heraldo de Chiapas

Durante la sesión solemne por el Segundo Aniversario Luctuoso del doctor Sergio Armando Valls Hernández, en la cual se honró su memoria al colocar su nombre en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, el secretario general de Gobierno, Juan Carlos Gómez Aranda elogió las contribuciones como servidor público de quien calificó como un chiapaneco anticipado a su tiempo y a la vanguardia en los temas de sus especialidades: seguridad social, impartición de justicia y derecho administrativo. En este marco, el responsable de la política interna resaltó la trayectoria de Valls Hernández, en la cual encarnó el rostro humano de la política, pues antepuso la búsqueda de acuerdos a la confrontación -como ha sido la convicción del gobernador, Manuel Velasco Coello- y supo abrir espacios al diálogo más allá de convencionalismos, al procurar formas amables para restablecer la armonía y hacer alianzas a favor de grandes causas. “Quienes tuvimos la suerte de compartir nuestras pasiones personales, la política, el servicio público, el amor por Chiapas y por México, con Sergio Valls Hernández, aprendimos de él grandes lecciones de disciplina, de entrega y de compromiso con las mejores causas”, explicó el funcionario estatal. Al dirigirse a la familia: su esposa, la señora Guillermina Esponda y sus hijos, Maricarmen, Guillermo, Sergio Arturo y Jaime Valls Esponda, el secretario general de Gobierno expresó que a lo largo de su ejemplar existencia, Sergio Valls fue un ser humano excepcional, como lo avalan los numerosos lauros que reunió, distinguiéndose como abogado de grandes alcances y como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cargo desde donde proyectó una visión humanista, donde privilegió los derechos de los mexicanos. Gómez Aranda refirió además que su probidad republicana lo hizo tomar la debida distancia de las lides políticas cuando asumió tareas de juzgador y que igualmente fue estricto para delimitar sus relaciones, al ser un intachable profesional si era dado el caso, y amigo fraterno y cálido cuando debía serlo. Por último, Juan Carlos Gómez Aranda reiteró el compromiso de Manuel Velasco de seguir el impulso del legado del ministro Sergio Valls, quien en alguna ocasión señaló que ni todo el conocimiento, ni la conciencia limpia, ni la propia fuerza sirven de nada, si no se ponen en práctica al servicio de los demás.