Desapariciones forzadas en la ciudad
Cadáveres no identificados y sobrepoblación en panteones
ULISES LÓPEZ / EL HERALDO DE CHIAPAS
En entrevista, la pastora Hilda Espinosa de Arévalo, fundadora del “Centro de Consuelo y Habilitación Penetrando la Oscuridad”, señaló que ha sido difícil darles cristiana sepultura a los desprotegidos, a los “sin identidad” como les dice ella.
Un ejemplo de este hecho, fue el 7 de noviembre del 2018, cuando un indigente fue llevado de urgencia al Hospital Chiapas Nos Une “Dr. Gilberto Gómez Maza” y al ser intervenido, lamentablemente perdió la vida.
Se trataba de una persona, de 50 años aproximadamente, la cual no tenía familiares y tampoco había logrado ser identificado.
Así que, el cadáver permaneció en el hospital durante varios días; donde se le tuvo que inyectar líquidos para que sus órganos se cocieran y pudieran conservarse, de esta forma evitar que se propagara una infección o una enfermedad en los pacientes.
Finalmente, el difunto fue llevado a un ejido en donde le brindaron una cristiana sepultura, aunque para ello ya habían transcurrido casi ocho días.
Entre 1995 y el 2000, se documentaron 37 casos de desapariciones forzadas, mientras que en 85 casos se presentaron ejecuciones extrajudiciales.
Cabe precisar que, el caso de Minerva ocurrió el 20 de junio de 1996, la joven quería ver a su padre enfermo y viajó a Masojá Suchjá, municipio de Tila, en la zona Norte de Chiapas.