Cuando informar incomoda
En los últimos años, ejercer el periodismo se ha convertido en un acto de resistencia cotidiana. Informar, cuestionar y documentar la realidad implica, cada vez más, enfrentarse a presiones, descalificaciones y silencios impuestos desde el poder.
Lo preocupante no es solo lo que ocurre, sino la normalización de estas prácticas. Cuando se vuelve común que se cuestione o limite la labor periodística, se debilita uno de los pilares más importantes de cualquier democracia.

















